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viernes, 30 enero 2026

Raquel (52), jefa de ventas: ‘La gente no se compra un coche eléctrico por un motivo de peso y que si se rompe, cuesta una fortuna’

La confianza en el coche eléctrico sigue siendo el gran escollo del mercado. Los datos lo confirman: el temor a las baterías y los costes de reparación frena las decisiones de compra.

El coche eléctrico lleva años siendo protagonista de titulares y promesas sobre sostenibilidad, ahorro y futuro. Sin embargo, al bajar al terreno real de los concesionarios, el discurso cambia. Las cifras no terminan de despegar y, en España, el interés por este tipo de vehículos empieza a mostrar claros síntomas de desgaste. La electrificación avanza, sí, pero a un ritmo mucho más lento de lo esperado.

Para entender qué está pasando de verdad, basta con escuchar a quienes están en primera línea de venta. Raquel es jefa de venta en un gran concesionario multimarca, y lo resume sin rodeos: «La gente no se compra un eléctrico por el miedo. Miedo a la batería, miedo a quedarse tirado y miedo a que, si se rompe algo, la factura sea descomunal«. Una percepción que coincide, punto por punto, con los últimos estudios del sector.

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Infraestructura de recarga: el problema que no se soluciona

Se duplicó la cantidad de coches eléctricos
Fuente propia

Otro gran obstáculo del coche eléctrico en España sigue siendo la red de recarga pública. Aunque sobre el papel el número de puntos aumenta, la realidad es que muchos no funcionan, están ocupados o no ofrecen la potencia prometida. “El cliente pregunta: ¿y si tengo que hacer un viaje largo? Ahí es donde empiezan las caras de duda”, explica Raquel.

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La recarga doméstica sigue siendo la opción preferida, pero no todos los conductores tienen garaje propio o posibilidad de instalar un punto. Mientras la infraestructura pública no sea fiable y sencilla, el eléctrico seguirá percibiéndose como un coche para perfiles muy concretos, no como una solución universal.

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