El coche eléctrico lleva años siendo protagonista de titulares y promesas sobre sostenibilidad, ahorro y futuro. Sin embargo, al bajar al terreno real de los concesionarios, el discurso cambia. Las cifras no terminan de despegar y, en España, el interés por este tipo de vehículos empieza a mostrar claros síntomas de desgaste. La electrificación avanza, sí, pero a un ritmo mucho más lento de lo esperado.
Para entender qué está pasando de verdad, basta con escuchar a quienes están en primera línea de venta. Raquel es jefa de venta en un gran concesionario multimarca, y lo resume sin rodeos: «La gente no se compra un eléctrico por el miedo. Miedo a la batería, miedo a quedarse tirado y miedo a que, si se rompe algo, la factura sea descomunal«. Una percepción que coincide, punto por punto, con los últimos estudios del sector.
3Mercado de segunda mano: la asignatura pendiente
El mercado del coche eléctrico de ocasión es clave para que esta tecnología se consolide, pero en España todavía está muy lejos de despegar. A diferencia de los vehículos térmicos, aquí no basta con mirar kilómetros y mantenimiento. El estado real de la batería lo es todo, y muchos compradores no se fían de informes genéricos o promesas comerciales.
Raquel lo tiene claro: “Mientras no exista una certificación oficial y estandarizada del estado de la batería, el eléctrico usado seguirá siendo un producto de nicho”. La falta de garantías claras y ampliadas hace que muchos opten por aplazar la compra o directamente volver a un modelo tradicional, aunque sea menos eficiente.








