De un Citroën C15 a un Ferrari 348 Spider: Los ‘coches cunda’ que Torrente ha conducido en sus seis películas

Los vehículos de Torrente son casi tan famosos como el propio personaje. A lo largo de seis películas hemos visto auténticas reliquias, coches mugre y hasta algún deportivo inesperado. ¿Te suenan estos modelos?

La saga Torrente es historia del cine español, pero también historia del automóvil en España. Desde su aparición en 1998, el personaje de Santiago Segura ha estado rodeado de coches peculiares. Vehículos baratos, destartalados, desfasados o directamente absurdos han terminado convirtiéndose en parte fundamental del universo Torrente. No se puede entender el humor de la saga sin recordar esos coches que parecían sacados de un desguace, pero que acababan protagonizando escenas inolvidables.

A lo largo de sus seis películas, Torrente ha conducido desde furgonetas de reparto hasta deportivos italianos, pasando por clásicos españoles que marcaron época. Una mezcla imposible entre lo cutre y lo exagerado que ha dado lugar a algunos de los momentos más recordados del cine español. En este artículo, repasamos todos los coches del policía más incorrecto de la gran pantalla.

1
El Seat 1430, el coche más castizo de Torrente

Fuente: IMCDB

Si hay un coche que representa el espíritu de Torrente, es sin duda el Seat 1430, conocido popularmente como el «catorce treinta». El modelo fue uno de los grandes iconos de la automoción española entre los años 60 y 70, y en la saga aparece como el vehículo perfecto para un personaje anclado en el pasado. Sencillo, robusto y sin ningún glamour, encaja a la perfección con la personalidad del protagonista.

Publicidad

En la primera película, el Seat 1430 se convierte en uno de los símbolos de la estética cutre que define a Torrente. No era precisamente rápido —apenas 70 caballos—, pero era fiable, algo que lo convirtió en el coche de muchas familias españolas durante décadas. En la actualidad, las unidades restauradas se cotizan mucho más que en su día, demostrando que incluso los modelos más humildes pueden convertirse en clásicos.

Espalda