El ránking de los coches más caros subastados en 2026 lo encabeza un Shelby, y no un Ferrari. El Shelby Cobra Daytona Coupé con número de bastidor CSX2300 se adjudicó por 42.905.000 dólares en Pebble Beach y se convirtió en el automóvil estadounidense más caro jamás vendido en puja pública. Conviene precisar que las cifras de este balance incorporan la comisión del comprador: son desembolsos finales, no precios de martillo.
Las claves de esta historia
- Lo más importante: Ferrari firma la mayoría de los diez primeros puestos del ejercicio, pero el primer puesto es para un GT americano diseñado precisamente para batir al 250 GTO.
- No te lo puedes perder: el Ferrari Luce Tailor Made, chasis 0, es el primer chasis de producción del primer eléctrico de Maranello y acumula los récords de coche benéfico, coche nuevo y eléctrico más caro jamás subastado.
- Cifras y cotización: al menos 393 automóviles han superado el millón de dólares en puja pública en vivo durante 2026, según el recuento de resultados hasta mediados de septiembre; RM Sotheby’s lidera con 144, seguida de Mecum (104) y Broad Arrow (59).
El año en que Shelby le ganó el ránking a Maranello
CSX2300 fue el tercero de los seis Cobra Daytona Coupé que Carroll Shelby mandó construir con un objetivo explícito: doblegar al Ferrari 250 GTO. La carrocería de aluminio ligero salió de Carrozzeria Gransport según líneas de Peter Brock, y el resultado —42.905.000 dólares— supone a la vez el récord de la marca, el mejor resultado de la historia de Pebble Beach y la mayor adjudicación jamás registrada por Gooding Christie’s.
Su historial deportivo no es decorativo. Terminó tercero de clase y sexto absoluto en Daytona, tercero de clase en Sebring y, ya en la campaña europea de Alan Mann Racing, tercero de clase en Nürburgring y segundo de clase en Reims. Carroll Shelby conservó el chasis en su colección personal entre 1975 y 1998, un aval de procedencia que rara vez acompaña a un GT de competición de los sesenta.
El segundo gran resultado americano del año no compitió nunca. El Ferrari Luce Tailor Made, chasis 0, alcanzó 40.000.000 dólares en la puja de RM Sotheby’s en Monterey: es el coche benéfico, el coche nuevo y el eléctrico más caros jamás subastados, además del sexto resultado absoluto de la historia y el tercero de Ferrari. El lote era el primer chasis de producción del primer eléctrico de Maranello, donado por la casa con el cien por cien del importe destinado a The Ferrari Foundation.
Antes que él, un británico había reventado su propio techo. El McLaren F1 GTR con chasis 10R se remató en 34.655.000 dólares, cifra que lo convierte en el coche británico y el McLaren más caros vendidos en puja pública. Fue el primero de los dos prototipos de cola corta desarrollados a partir del chasis 01R, el F1 que ganó las 24 Horas de Le Mans de 1995, y debe su apodo —The Pop Art F1— a la librea de fábrica en Blood Red con gráficos amarillos, la misma que lució en la colección de Nick Mason.
Que el coche más caro de 2026 sea un Shelby y no un Ferrari mide el apetito por la competición con historia documentada.
El otro récord americano llegó de una serie de cinco unidades. El Chevrolet Corvette Grand Sport con chasis 003 se adjudicó por 18.705.000 dólares en RM Sotheby’s Monterey, más del doble del anterior récord de la marca. Fue el primero de los tres coupés construidos y se vendió con la librea azul número 2 que lució en Sebring, donde acabó segundo de clase en 1964 y tercero en 1965.
Cuando un Chevrolet de 1963 y un McLaren de 1996 baten sus récords en la misma temporada, el mercado no premia la nostalgia: premia el palmarés.
Maranello y el monopolio del millón de dólares
Ferrari firma casi todo lo demás. El Ferrari 250 GTO Bianco Speciale, chasis 3729GT, se vendió por 38.500.000 dólares en Mecum Kissimmee —el mejor resultado de la historia de la casa—, aunque la cifra se quedó por debajo de lo esperado y lo sitúa solo como el tercer GTO más caro. Su procedencia es excepcional: perteneció a John Coombs y lo pilotaron Graham Hill, Mike Parkes y Jack Sears, con numerosos segundos puestos absolutos y victorias de clase. Se ha reparado, mantenido y repintado, pero nunca restaurado por completo, y esa originalidad sostiene buena parte de su valor.
El fenómeno del año es el Ferrari 250 GT SWB California Spider. Llegaron al mercado tantos ejemplares que el modelo reescribió su propia tabla: el de 1962 con carrocería de Scaglietti vendido en RM Sotheby’s Mónaco por 16.655.000 euros (19.520.000 dólares) batió el récord del modelo y enterró una marca que resistía desde 2015, los 16.300.000 euros del California Spider ex-Alain Delon de la colección Baillon. El coche récord era el vigésimo sexto de los 56 SWB fabricados y uno de los 39 con faros cubiertos, restaurado después de 2019 en Blu Scuro sobre interior rojo con hardtop plateado. Solo un California Spider de competición ha hecho más: 25.305.000 dólares en Pebble Beach 2025.
La otra cara de esa abundancia se vio en Mecum Indy. El 250 GT SWB California Spyder de 1963 con chasis 4137GT, el último de los 56 y también con faros cubiertos, se remató en 18.150.000 dólares tras una restauración integral que respetó chasis, carrocería, motor y caja originales. El detalle incómodo: el mismo coche había cambiado de manos en Mecum Kissimmee 2024 por 17.875.000 dólares, de modo que en dos años su reventa apenas sumó 275.000 dólares nominales, sin contar costes de transacción. Un mercado eufórico rara vez deja un margen tan estrecho en una reventa tan próxima.
El escalón de los hiperdeportivos modernos también subió. El Ferrari Enzo de 2003 de la colección Bachman triplicó con holgura el récord del modelo al alcanzar 17.875.000 dólares; de los 400 construidos, 127 fueron de especificación estadounidense y solo 36 salieron en Giallo Modena DS 4305, once de ellos para Estados Unidos. Era el Enzo más equipado jamás pedido y conservaba 645 millas. En la misma puja, el Ferrari Daytona SP3 de 2023 se adjudicó por 17.825.000 dólares, con configuración de Atelier y 227 millas. Y en Pebble Beach, el Ferrari 250 P con chasis 0810 —el primer P de la casa, el prototipo de motor central y V12 que fijó el rumbo de Maranello en la resistencia— se vendió por 18.705.000 dólares, con un segundo puesto absoluto en Sebring y un tercero en Le Mans en su historial.
Lo que el recuento de los millonarios dice del mercado clásico
El dato que mejor retrata el ejercicio no es el primer puesto, sino el censo. Al menos 393 automóviles han superado el millón de dólares en subasta pública en vivo durante 2026, según el recuento de resultados publicado hasta mediados de septiembre. La distribución por casas explica quién manda en ese tramo: RM Sotheby’s acumula 144, Mecum 104, Broad Arrow 59, Gooding Christie’s 51, Barrett-Jackson 20, Bonhams 10 y Artcurial 5.
- Enero: 114, con Kissimmee, Scottsdale y París como epicentros.
- Marzo y abril: 35 y 31, con Amelia Island y Mónaco como focos principales.
- Agosto: 143 en una sola semana, la Monterey Car Week.
La concentración de agosto —143 de los 393, algo más de un tercio del total anual en siete días— revela un mercado que ya no se distribuye, sino que se apelotona. Monterey funciona hoy como la única cita capaz de reunir oferta y demanda de primer nivel a la vez, y eso tiene una consecuencia incómoda para el coleccionista: los precios de referencia del año se fijan en una única semana, con toda la tensión de puja que ello implica.
Conviene mirar también la composición del ránking. La mayoría de los grandes lotes son Ferrari de los sesenta, pero los dos primeros puestos no lo son, y dos de los diez primeros —el Enzo y el Daytona SP3— se construyeron en este siglo. El mercado de clásicos ha dejado de ser un compartimento estanco: compite con el hiperdeportivo de producción limitada y, desde este año, con un eléctrico sin historial deportivo colocado entre los seis coches más caros de todos los tiempos gracias a una operación benéfica. Esa entrada distorsiona cualquier comparación honesta entre ejercicios, porque un lote donado por la fábrica y con fines solidarios no responde a la lógica de oferta y demanda que rige el resto.
Queda por ver qué depara el tramo final del año, cuyo recuento sigue abierto. Lo que el balance de 2026 deja claro es que el dinero va a los coches con palmarés documentado y procedencia verificable —Shelby, McLaren, Corvette Grand Sport, 250 P—, mientras los iconos de producción muy limitada, como el California Spider, dependen cada vez más de cuántos ejemplares salgan a la venta en una misma temporada. La lección para el coleccionista sigue siendo la de siempre, ahora con cifras: el número de bastidor manda más que la silueta.

