El parque automovilístico español vive un momento de aparente alivio. Tras varios años marcados por el aumento constante de averías graves, 2025 ha traído un descenso en los fallos críticos detectados. A simple vista, los datos invitan al optimismo y parecen señalar un cambio de tendencia en la salud de los coches que circulan por nuestras carreteras.
Sin embargo, esta mejora no es tan sólida como parece. En los talleres, la sensación es distinta. Daniel, mecánico con más de dos décadas de experiencia, asegura que el riesgo de avería sigue siendo muy elevado. “Uno de cada tres coches sigue llegando con problemas serios o a punto de sufrirlos”, explica, advirtiendo de que 2026 podría volver a ser un año complicado si los conductores se relajan.
2La avería silenciosa: cuando el coche no avisa
Uno de los grandes peligros en la actualidad son las averías que no dan la cara. A diferencia de en los coches antiguos, muchos fallos modernos no se manifiestan con ruidos o con vibraciones claras. «Hoy los problemas suelen ser electrónicos y no siempre avisan al conductor», señala Daniel.
Esta situación es especialmente común en diésel modernos, con sistemas complejos de emisiones. Fallos en la EGR, el filtro de partículas o sensores clave pueden avanzar sin síntomas hasta provocar una avería grave y costosa. “Muchos coches llegan al taller cuando ya es tarde y la reparación se dispara”, lamenta.


