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Coches eléctricos e híbridos: el mantenimiento que NO necesitas hacer (y el dinero que ahorras)

El coche eléctrico reduce drásticamente las visitas al taller. Hay operaciones clásicas que desaparecen para siempre. Y el ahorro anual puede superar con facilidad los cientos de euros.

La llegada del coche eléctrico no solo ha cambiado la forma en la que nos movemos, también ha transformado por completo el concepto de mantenimiento. Durante décadas, los conductores han asumido como algo inevitable las visitas periódicas al taller para cambiar aceite, filtros o correas. Sin embargo, con la electrificación del automóvil, muchas de esas operaciones han pasado a la historia… y con ellas, una buena parte del gasto anual en mecánica.

En el caso de los híbridos y, especialmente, de los modelos 100% eléctricos, la simplicidad mecánica juega a favor del usuario. Menos piezas móviles, menos fricción y menos elementos sometidos a desgaste significa menos intervenciones y más ahorro. No es solo una cuestión de comodidad: también es un argumento económico de peso para quienes están valorando dar el salto a un eléctrico.

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Los frenos duran más gracias a la regeneración

Los frenos, más vigilados que nunca en las ITV | Fuente propia/IA

Puede parecer sorprendente, pero los frenos también requieren menos mantenimiento en un coche eléctrico. La razón está en la frenada regenerativa, un sistema que transforma la energía cinética en electricidad al levantar el pie del acelerador.

Este proceso reduce el uso del sistema de fricción tradicional, lo que se traduce en pastillas y discos con una vida útil mucho más larga. En conducción urbana, donde las frenadas son constantes, la diferencia frente a un coche de combustión puede ser notable. Menos sustituciones significa menos gasto y menos tiempo en el taller.