Para miles de conductores en España, 2026 marcará un antes y un después en la vida de su coche. No hablamos de una avería grave ni de un cambio de normativa inesperado, sino de un momento clave que todos los vehículos deben afrontar tarde o temprano: la primera Inspección Técnica de Vehículos, más conocida como ITV. Una cita que genera dudas, nervios y, en muchos casos, una falsa sensación de seguridad por tratarse de un coche relativamente nuevo.
A partir de enero de 2026, los turismos y motocicletas matriculados en 2022 —con matrículas comprendidas entre las letras LVV y MDF— deberán someterse por primera vez a esta revisión obligatoria. Será la primera gran “prueba de fuego” del coche, un examen que no solo determinará si puede seguir circulando legalmente, sino también si lo hace en condiciones óptimas de seguridad y respeto al medio ambiente.
3Por qué la primera ITV es la auténtica prueba de fuego del coche
La primera ITV es especial por varios motivos. Es la primera vez que el coche se enfrenta a un examen externo, objetivo y reglado. Hasta ese momento, todo depende del mantenimiento realizado por el propietario y de las revisiones en el taller oficial o de confianza.
Durante la inspección se revisan elementos clave como frenos, neumáticos, alumbrado, suspensión, emisiones contaminantes, dirección y sistemas de seguridad. Cualquier defecto grave implica un resultado desfavorable y la obligación de reparar y volver a pasar la inspección.
Superar la primera ITV a la primera no solo ahorra tiempo y dinero, también da una valiosa información al propietario: confirma que el coche está envejeciendo correctamente y que el mantenimiento realizado hasta ahora ha sido el adecuado.








