Cuanto más conectado esté tu coche, más probabilidades tienes de que te lo hackeen. Es lo que explica David, informático, desde su experiencia, porque vive muchas situaciones parecidas en el día a día.
En realidad, cualquier dispositivo conectado a internet es una puerta de entrada para los hackers, y el coche entra en ese saco. De acuerdo con un informe reciente de Lazarus Technology, en España circulan unos 29 millones de turismos. De estos, alrededor de 15 millones cuentan con algún sistema de conectividad que, si no está bien protegido, podría ser vulnerable a un ciberataque. Es decir, más de la mitad del parque móvil español.
Solo en el año 2025, los incidentes relacionados con accesos electrónicos no autorizados a vehículos aumentaron casi un 40%, según el mismo informe.
2Cómo se hackea un coche y qué puedes hacer después
Hay muchos métodos para hackear un coche y robarlo. De acuerdo con Lazarus Technology, los ataques más habituales pasan por inmovilizar el vehículo de forma remota, bloquear las puertas, alterar códigos digitales o modificar ciertos parámetros electrónicos.
En los eléctricos, hay una variable más a tener en cuenta. Un ciberdelincuente puede interferir en el proceso de recarga si consigue vulnerar la app móvil que se utiliza para cargar o la comunicación entre el vehículo y el punto de recarga. Sin tocar físicamente el punto, pues el hackeo se realiza al canal digital.
También existe lo que llamamos ‘secuestro digital’. Los delincuentes, en lugar de robar el coche, bloquean su uso y exigen un pago al conductor para que pueda volver a utilizarlo con normalidad.


