Comprar un coche hoy en día es, para la mayoría de los españoles, una decisión que va mucho más allá de elegir marca, modelo o color. El precio medio de los vehículos no deja de subir y, tanto si se trata de un coche nuevo como de uno de segunda mano, el préstamo se ha convertido en la llave que permite cerrar la operación. De hecho, adquirir un automóvil al contado es ya casi una rareza fuera de casos muy concretos.
Los datos confirman esta realidad. En 2025, el crédito medio solicitado para comprar un coche nuevo alcanzó los 15.000 euros, mientras que en el mercado de ocasión la cifra se situó en torno a los 11.500 euros. Son números que reflejan no solo cuánto cuestan los coches, sino también cómo ha cambiado nuestra forma de acceder a ellos. Hoy, el préstamo es parte natural del proceso de compra, casi tan importante como la prueba de conducción.
3Por qué financiamos más aunque compremos menos
Resulta curioso comprobar que, aunque el mercado del automóvil vive un cambio de ciclo, el peso del coche dentro del crédito al consumo se mantiene estable. En 2025, el 8% de las solicitudes de préstamos personales estuvo destinado a la compra de un automóvil, un porcentaje muy similar al de años anteriores.
La clave está en el precio. Los coches cuestan más y, aunque algunos compradores retrasan la decisión, cuando finalmente compran necesitan recurrir al préstamo. Además, la inflación y el aumento del coste de la vida hacen que sea más difícil disponer de ahorros suficientes para pagar al contado.
Este contexto explica por qué el importe medio financiado crece incluso cuando las matriculaciones no lo hacen al mismo ritmo. El préstamo ya no es solo una ayuda, sino una herramienta imprescindible para acceder a la movilidad privada.








