Cuando llega el frío, muchos conductores se preocupan por si la batería fallará, si el coche arrancará a la primera o si los neumáticos tendrán suficiente agarre. Sin embargo, hay un aspecto clave del mantenimiento que suele pasar desapercibido y que, según los mecánicos, marca la diferencia entre un invierno tranquilo y una visita inesperada al taller: el estado de los líquidos del coche.
En Motor16 hemos hablado con Ernesto, mecánico con más de tres décadas de experiencia, que lo tiene claro. “En invierno, los problemas aparecen antes y son más graves si no revisas los líquidos”, explica. Aceite, líquido de frenos, anticongelante y líquido del parabrisas forman un cuarteto básico que conviene vigilar de cerca cuando bajan las temperaturas.
3Líquido de frenos: seguridad cuando el asfalto está frío
El líquido de frenos suele olvidarse porque no se consume como el aceite, pero es vital para una frenada eficaz. Ante las carreteras mojadas o heladas propias del invierno, su buen estado es esencial. Un nivel bajo puede indicar desgaste de las pastillas o una posible fuga, algo que nunca debe ignorarse.
El depósito suele estar a la vista en el compartimento del motor y permite comprobar el nivel a trasluz. Ernesto recomienda revisarlo al menos una vez al año y cambiarlo cada dos. «Un líquido de frenos viejo absorbe la humedad, pierde eficacia y aumenta la distancia de frenado», advierte. En condiciones invernales, ese detalle puede marcar la diferencia entre frenar a tiempo o no.








