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Si tienes un coche eléctrico debes cuidarlo más en invierno. Los consejos imprescindibles

El frío es uno de los grandes enemigos del coche eléctrico. Cuando bajan las temperaturas, la batería rinde menos y el consumo se dispara. En Motor16 te contamos cómo debes cuidarlo durante el invierno.

El invierno no solo pone a prueba nuestra paciencia por las mañanas frías o las carreteras en peor estado, también supone un auténtico examen para el coche eléctrico. Las bajas temperaturas influyen directamente en su funcionamiento, especialmente en el corazón del sistema: la batería. Por eso, cuando el termómetro cae, conviene extremar los cuidados y adaptar algunos hábitos para seguir disfrutando del vehículo sin sobresaltos.

A diferencia de un coche tradicional, el eléctrico no aprovecha el calor residual de un motor de combustión. Todo depende de la energía almacenada y de cómo se gestione. En esta época del año, prestar atención a pequeños detalles puede marcar la diferencia entre un uso eficiente o una experiencia frustrante, con menos autonomía y tiempos de carga más largos.

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Climatización: confort sí, derroche no

Fuente propia

Durante el invierno, la calefacción es uno de los grandes consumidores de energía en un eléctrico. A diferencia de en los coches de combustión, aquí no hay calor ‘gratis’: subir varios grados la temperatura del habitáculo tiene un coste directo en autonomía. Por eso, conviene usarla con cabeza.

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Siempre que sea posible, es preferible recurrir a elementos como los asientos o el volante calefactables, que consumen mucha menos energía y aportan una sensación de confort inmediata. Ajustar la temperatura a un nivel razonable y evitar cambios bruscos ayuda a mantener el equilibrio entre comodidad y eficiencia.