Coche eléctrico España: el ahorro y la etiqueta CERO convencen al 51% de los compradores

Ocho de cada diez hogares que compran un enchufable lo usan como coche principal desde el primer día, según el primer informe sobre el vehículo eléctrico en España. El precio (56,5%) y la autonomía (53,9%) siguen siendo los dos grandes frenos.

El 51% de los compradores de coche eléctrico en España se decide por el ahorro de combustible, por delante de la etiqueta CERO.

Lo que necesitas saber

  • Por qué es importante: el primer estudio sobre el uso del vehículo eléctrico en España pone cifras a lo que hasta ahora era intuición: qué convence y qué frena la compra.
  • Cómo te afecta: si valoras un enchufable, el ahorro de carburante y el acceso a las zonas de bajas emisiones pesan más en tu decisión que el equipamiento o el diseño.
  • Puntos clave y plazos: el 51% cita el ahorro, el 32% el medio ambiente y el 30% las ventajas de la etiqueta CERO; ocho de cada diez hogares lo usan como coche principal desde el primer día.

Qué mueve a quien compra un coche eléctrico

El primer informe sobre uso del vehículo eléctrico en España ordena las razones de compra. Lo elabora Mutua Madrileña a partir de una encuesta de Demométrica a 1.200 propietarios de modelos 100% eléctricos e híbridos enchufables de todo el país. La primera motivación es el ahorro de combustible, citado por el 51%.

Le siguen la conciencia medioambiental, que esgrime el 32% de los conductores, y la ventaja de circular sin restricciones por las zonas de bajas emisiones, señalada por el 30%. El orden dibuja un perfil: el bolsillo manda y la convicción verde acompaña.

Publicidad

Hay más factores, aunque juegan otro papel. El equipamiento tecnológico influye en el 91% de las decisiones, el diseño en el 85% y la reputación de la marca en el 74%. Son argumentos de concesionario: inclinan la balanza entre dos modelos, pero rara vez explican el salto al enchufe.

El dato que mejor retrata el cambio es de uso, no de intención. El 79,1% lo usa como coche principal desde el primer momento. Y para el 84% de las familias es su primera incursión en la tecnología electrificada. No hay convivencia con el coche viejo: el nuevo asume el mando.

El ahorro manda en la decisión de compra, pero quien prueba el enchufe lo convierte en su coche de cabecera en ocho de cada diez casos.

La etiqueta CERO y las zonas de bajas emisiones

Tres de cada diez compradores citan la normativa urbana como motivo. Tiene sentido: la etiqueta CERO de la DGT es el distintivo que abre el centro de las ciudades con zona de bajas emisiones. La llevan los turismos 100% eléctricos y los híbridos enchufables con autonomía eléctrica suficiente, según los criterios publicados por la Dirección General de Tráfico.

En la práctica, esa etiqueta no se solicita ni se paga: se asigna al matricular el coche. Lo que cambia después no depende de la DGT, sino de cada ayuntamiento. Hay consistorios que permiten aparcar gratis en la zona regulada a los CERO, otros que les reservan acceso a calles restringidas y otros que no les dan ninguna ventaja añadida. Conviene revisar la ordenanza de tu ciudad antes de dar por hecho un beneficio.

Con las zonas de bajas emisiones ocurre lo mismo: el marco es estatal, pero el perímetro, los horarios y las excepciones los fija el municipio. Por eso dos conductores con el mismo coche pueden tener suerte distinta según donde vivan. Más contexto en la entrada sobre zonas de bajas emisiones.

Lo que todavía frena la compra

El informe también mide los frenos, y son dos. El precio de adquisición preocupa al 56,5% y las limitaciones de autonomía al 53,9%. Es decir, más de la mitad de quienes ya han comprado reconocen que el desembolso inicial y la distancia entre cargas fueron un obstáculo real.

Publicidad

Los hábitos de uso confirman que el enchufable se mueve sobre todo en ciudad. El 53% lo emplea siempre para trayectos urbanos y el 35,4% lo usa para todo, incluidos viajes largos y desplazamientos profesionales. La recarga se resuelve en casa en el 75% de los casos, casi siempre en modalidad lenta (58%).

La asignatura pendiente es la red pública. Un 46,8% critica la falta de información clara y unificada, un 45,4% denuncia puntos fuera de servicio o con fallos técnicos y más de un tercio considera poco fiables las aplicaciones para localizar cargadores. Traducido: encontrar un cargador libre y que funcione sigue siendo una lotería fuera de casa.

Publicidad

Aun así, la valoración general es alta: 7,9 sobre 10. Entre los propietarios de eléctricos puros, el 53% da la máxima nota a su coche y el 63% repetiría con la misma tecnología. Entre los de híbridos enchufables, la fidelidad baja al 44%.

El contexto: del surtidor al enchufe

El informe es el primero que mide el uso y no solo la intención de compra, y eso cambia la foto. Durante años el debate sobre el coche eléctrico en España se ha centrado en el precio de tarifa y en el número de puntos de recarga. Este estudio mira otra cosa: qué hace el propietario cuando ya tiene las llaves en el bolsillo.

Y lo que hace es cargar en casa, moverse por ciudad y repetir. Ocho de cada diez hogares convierten el enchufable en su primer coche y seis de cada diez conductores de eléctrico puro volverían a comprarlo. Esa fidelidad es el mejor indicador de que la tecnología funciona para quien la prueba, aunque el precio siga siendo la barrera de entrada.

Queda por resolver la parte que no depende del conductor: la información sobre la red pública, la fiabilidad de los puntos y la disparidad de ordenanzas entre municipios. Ahí el usuario poco puede hacer salvo consultar la norma de su ciudad y comprobar el estado de los cargadores antes de salir. Cada ayuntamiento va a su ritmo y no hay calendario único para las zonas de bajas emisiones: la próxima revisión de cada ordenanza municipal es la cita a la que conviene estar atento.