Si conduces un coche eléctrico o está entre tus planes para 2026, seguro que te has encontrado (o te encontrarás) con el término ‘Electrosmog’. Y si cometes el error de quedarte con lo primero que encuentres y no profundizas, puedes alarmarte sin motivo.
Para ubicarnos, el electrosmog es la radiación electromagnética que se produce cuando circula corriente eléctrica e incluye los campos eléctricos y magnéticos que generan aparatos electrónicos, electrodomésticos, redes inalámbricas y vehículos, tanto eléctricos como de combustión.
En el caso concreto de los coches eléctricos, llevan baterías de alto voltaje, así que muchas personas se preguntan si esa exposición constante puede afectar de alguna manera a la salud. Y esa es la cuestión que vamos a resolver a continuación.
1¿Qué es el electrosmog y qué tiene que ver con los coches eléctricos?
El electrosmog, también conocido como E-Smog, agrupa los campos eléctricos y magnéticos que se generan cuando circula corriente eléctrica. Pueden estar en cualquier entorno urbano moderno, como en los trenes, metro, electrodomésticos, routers, teléfonos móviles y hasta en motores de combustión. La ciencia distingue tres tipos principales:
- Campos estáticos: como el campo magnético terrestre o el de un imán permanente.
- Campos de baja frecuencia: generados por motores, cableado o electrodomésticos. Son los más presentes dentro de un coche.
- Campos de alta frecuencia: emitidos por sistemas inalámbricos como Bluetooth, Wi-Fi o radares de proximidad.
En los coches eléctricos, los campos de baja frecuencia pueden aparecer por la batería, la electrónica de potencia o durante la carga. Ahora bien, la mera existencia no supone ningún riesgo. Lo que importa es la intensidad y la duración, y aquí entran en juego los límites de seguridad que establece la Comisión Internacional de Protección contra la Radiación No Ionizante (ICNIRIP). Por eso, antes de vincular coche eléctrico con un riesgo de radiación dentro del coche, conviene conocer todos los detalles.







