La cuesta de enero es uno de los momentos del año en los que más se mira cada euro. Tras los gastos de Navidad, muchos conductores se plantean cómo reducir costes sin renunciar al uso diario del coche. Y aunque a veces parece inevitable pasar por el taller, lo cierto es que existen operaciones de mantenimiento sencillas que cualquier usuario puede realizar por su cuenta y que ayudan a evitar averías y gastos innecesarios.
Dedicar unos minutos a revisar el estado general del coche no solo supone un ahorro inmediato, sino también una inversión a medio plazo. Un mantenimiento básico, hecho a tiempo, puede prevenir problemas mayores y mejorar la seguridad y la eficiencia del vehículo. Además, conocer mejor tu coche te permitirá detectar anomalías antes de que se conviertan en una factura abultada, algo especialmente importante en enero.
1Revisar los líquidos: la base de un buen mantenimiento
Uno de los puntos más importantes y, a la vez, más sencillos es comprobar los líquidos del coche. Aceite, refrigerante, líquido de frenos o limpiaparabrisas son esenciales para el buen funcionamiento del vehículo. Revisarlos periódicamente evita averías graves y costosas, especialmente en los meses de frío.
El aceite es el primero en la lista. Comprobar su nivel es tan sencillo como usar la varilla y hacerlo con el motor frío. Circular con poco aceite puede provocar daños internos muy serios. El refrigerante, por su parte, es clave para evitar sobrecalentamientos o congelaciones. Mantenerlo en el nivel adecuado protege el motor y alarga su vida útil, algo que se traduce directamente en ahorro.








