Llevamos tiempo con la incertidumbre de si las ZBE nos van a impedir entrar a trabajar o a recoger a los niños sin que nos llegue una multa a casa por no llevar la pegatina de la DGT pegada en el cristal. Sin embargo, y a pesar de lo que dice la ley, la realidad en las calles de España es muy distinta a la que aparece en los boletines oficiales.
Si te preocupa qué está pasando con las restricciones y quieres saber si aún puedes circular tranquilo por tu municipio, este análisis te interesa mucho.
2Un laberinto de burocracia y papeleo municipal
Es posible que te preguntes por qué ocurre esto si la ley es obligatoria para todos. No pienses que los ayuntamientos se han declarado en rebeldía contra el Gobierno. Lo que está pasando es que crear una ZBE es mucho más difícil de lo que parece en un papel. No basta con poner un par de señales de prohibido y esperar a que la gente deje de pasar. Hay que redactar ordenanzas nuevas, comprar cámaras inteligentes que lean matrículas, gestionar los datos de miles de conductores y, sobre todo, decidir qué calles se cierran y cuáles no.
Este estancamiento se debe sobre todo a la burocracia. Los trámites administrativos son lentos, y muchos ayuntamientos se han visto superados por la complejidad técnica del proyecto. Por eso, de esas 109 ciudades que mencionamos antes, unas 89 aparecen marcadas como municipios en trámite. Esto significa que están trabajando en ello, que tienen el proyecto sobre la mesa, pero que a día de hoy todavía puedes circular por sus calles sin miedo a que te sancionen por el tipo de motor que tiene tu coche.








