Los patinetes eléctricos llegaron a nuestra vida hace relativamente pocos años como un vehículo de movilidad personal eficiente para facilitar los desplazamientos por las ciudades. Y aunque en cierto modo sí que ha sido así, también hemos de reconocer que durante unos años su uso se descontroló más allá de lo que la Dirección General de Tráfico (DGT) pensaba.
Podían circular tranquilamente por las aceras y compartir espacio con los peatones y los encontrábamos ‘aparcados’ en cualquier pared. Hasta que la DGT ha tomado cartas en el asunto con un registro de vehículos de movilidad personal, seguro obligatorio y multas para los conductores que no cumplan con las normas.
A la par que ha aumentado la preocupación alrededor de los patinetes eléctricos por los incendios que han provocado algunas baterías. Es lo que ha llevado a Australia a tomar una decisión importante que podría llegar pronto a otros países.
1La decisión que ha tomado Australia con los patinetes eléctricos
Las autoridades australianas han iniciado un proceso de incautación y destrucción de bicicletas y patinetes eléctricos que no cumplen con los estándares de seguridad mínimos que exige el país. Los VMP que no encajen con esos mínimos, se retiran a sus propietarios y se eliminan físicamente.
El motivo son los incendios que han provocado en los últimos años las baterías de litio defectuosas por el fenómeno conocido como fuga térmica. Ocurre cuando una celda de la batería sufre un daño o un defecto de fabricación y la temperatura empieza a subir sin ningún control, lo que provoca una reacción en cadena que termina en fuego o explosión.
En Australia, han aumentado los accidentes de este tipo en viviendas y comercios. El problema está, según han explicado las autoridades locales, es que muchos de los patinetes retirados eran importaciones baratas adquiridas a través de internet, así que no utilizan sistemas de gestión de batería adecuados ni tenían certificaciones válidas.








