Durante años, Bruselas ha sido uno de los ejemplos más citados cuando se hablaba de movilidad sostenible en Europa. Calles ganadas al tráfico, amplias zonas peatonales y una convivencia —no siempre sencilla— entre peatones, transporte público y usuarios de bici y patinetes eléctricos. Sin embargo, ese modelo acaba de dar un giro inesperado que marcará un antes y un después para quienes se mueven sobre dos ruedas.
La capital belga ha decidido poner límites claros donde antes reinaba cierta libertad. Una nueva normativa prohibirá el uso de la bici en gran parte del centro peatonal en determinados horarios; una decisión que ya genera polémica y que reabre el eterno debate: ¿cómo deben convivir peatones y vehículos de movilidad personal en las grandes ciudades europeas?
4Un debate que se repite en toda Europa
Lo ocurrido en Bruselas no es un caso aislado. En los últimos años, muchas ciudades europeas han endurecido la regulación sobre patinetes eléctricos y, de forma indirecta, también sobre la bici. Uso obligatorio de casco, limitaciones de velocidad, seguros, matrículas… La convivencia en espacios urbanos densos se ha convertido en un desafío complejo.
La diferencia es que Bruselas había apostado fuerte por un centro casi libre de coches, donde la bici parecía tener un papel protagonista. Por eso, esta prohibición parcial resulta tan llamativa. Supone reconocer que el modelo de espacio compartido tiene límites y que, sin una planificación muy fina, puede generar más conflictos que beneficios.








