Durante años, Bruselas ha sido uno de los ejemplos más citados cuando se hablaba de movilidad sostenible en Europa. Calles ganadas al tráfico, amplias zonas peatonales y una convivencia —no siempre sencilla— entre peatones, transporte público y usuarios de bici y patinetes eléctricos. Sin embargo, ese modelo acaba de dar un giro inesperado que marcará un antes y un después para quienes se mueven sobre dos ruedas.
La capital belga ha decidido poner límites claros donde antes reinaba cierta libertad. Una nueva normativa prohibirá el uso de la bici en gran parte del centro peatonal en determinados horarios; una decisión que ya genera polémica y que reabre el eterno debate: ¿cómo deben convivir peatones y vehículos de movilidad personal en las grandes ciudades europeas?
2Seguridad peatonal, el principal argumento del ayuntamiento
Desde el consistorio lo tienen claro: la prioridad son los peatones. La concejala de Movilidad y Espacio Público, Anaïs Maes, ha explicado que la medida responde a un aumento constante de quejas por la convivencia con la bici. Especialmente de personas mayores, familias con niños y ciudadanos con movilidad reducida, que aseguran no sentirse seguros en un espacio donde algunos usuarios circulan a mayor velocidad de la permitida.
El problema no es tanto la presencia de la bici, sino el incumplimiento sistemático de las normas. El límite de 6 km/h existe, pero resulta difícil de controlar en la práctica. Según el ayuntamiento, cuando la coexistencia no funciona, hay que intervenir. Y en este caso, la solución ha sido restringir horarios en lugar de reforzar la vigilancia o rediseñar el espacio compartido.








