La baliza V16 nació con la promesa de mejorar la seguridad vial y de convertirse en el gran relevo de los triángulos de emergencia. Un pequeño dispositivo luminoso, conectado y fácil de usar, que debía marcar un antes y un después en las carreteras españolas. Sin embargo, lo que empezó como una solución tecnológica ha terminado convirtiéndose en un foco de polémica que ya trasciende el ámbito del motor.
En los últimos días, el debate ha dado un salto cualitativo tras las declaraciones del abogado Xavi Abat, que apunta directamente a un posible escándalo judicial en torno a la comercialización de la baliza. Sus palabras, apoyadas en declaraciones públicas de uno de los fundadores del producto, han encendido las alarmas y han puesto en cuestión tanto el proceso de implantación como las cifras económicas que rodean a este dispositivo.
5Repercusiones en la industria y la confianza del usuario
La industria del motor sigue con atención la evolución de este asunto. Un eventual escándalo judicial relacionado con la baliza V16 podría sentar un precedente importante sobre cómo se introducen nuevos sistemas de seguridad obligatorios en el mercado. Fabricantes, proveedores y administraciones tendrían que revisar sus procedimientos para evitar situaciones similares en el futuro.
Para el usuario final, el daño más grave sería la pérdida de confianza. La baliza nació como un símbolo de modernización y seguridad, pero ahora muchos la asocian a polémica y dudas legales. Xavi Abat lo resume con una frase contundente: “No es normal que su creador haya facturado 10 millones de euros en estas circunstancias”. Una afirmación que, de confirmarse los indicios, podría marcar un antes y un después en la relación entre tecnología, normativa y negocio en el sector del automóvil.








