La baliza V16 nació con la promesa de mejorar la seguridad vial y de convertirse en el gran relevo de los triángulos de emergencia. Un pequeño dispositivo luminoso, conectado y fácil de usar, que debía marcar un antes y un después en las carreteras españolas. Sin embargo, lo que empezó como una solución tecnológica ha terminado convirtiéndose en un foco de polémica que ya trasciende el ámbito del motor.
En los últimos días, el debate ha dado un salto cualitativo tras las declaraciones del abogado Xavi Abat, que apunta directamente a un posible escándalo judicial en torno a la comercialización de la baliza. Sus palabras, apoyadas en declaraciones públicas de uno de los fundadores del producto, han encendido las alarmas y han puesto en cuestión tanto el proceso de implantación como las cifras económicas que rodean a este dispositivo.
2Las declaraciones que podrían tener consecuencias legales
Más allá de los números, hay un fragmento del podcast que, según el abogado, resulta especialmente delicado. En un momento de la conversación, el fundador de la baliza afirma que se les ofreció la posibilidad de acelerar trámites administrativos a cambio de “mordidas”. Una expresión que, sacada de un contexto coloquial, puede tener implicaciones jurídicas de enorme calado.
Xavi Abat insiste en que no está acusando directamente a nadie, pero sí subraya que este tipo de afirmaciones, hechas públicamente, no pueden quedarse en el aire. En su opinión, si se investigase a fondo el proceso de homologación y comercialización de la baliza V16, podrían aflorar responsabilidades que nadie quiere asumir. De ahí su convicción de que en 2026 “saltará el caso Balizas”.







