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domingo, 25 enero 2026

Tras reclutar camioneros en Marruecos, España ahora se fija en Turquía: 30.000 están al caer en nuestras carreteras

España busca fuera lo que no encuentra dentro. El déficit de camioneros obliga al sector a reinventarse. Turquía emerge como la nueva cantera de conductores profesionales.

España vive desde hace años una paradoja difícil de sostener: el transporte de mercancías por carretera es más imprescindible que nunca para la economía, pero cada vez faltan más profesionales dispuestos a ponerse al volante. Las estanterías llenas, los plazos de entrega y el comercio electrónico dependen de un engranaje que empieza a chirriar por la escasez de conductores. En este contexto, el sector ha tenido que mirar más allá de nuestras fronteras para encontrar soluciones reales y rápidas.

Tras las primeras experiencias de captación de camioneros en Marruecos, ahora el foco se desplaza hacia un país con una larga tradición en el transporte internacional: Turquía. Un acuerdo reciente abre la puerta a la llegada de hasta 30.000 nuevos conductores a medio plazo, una cifra que podría aliviar de forma notable uno de los mayores problemas estructurales del transporte por carretera en España.

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Un déficit que amenaza al transporte por carretera

2025 Seguridad Vial. Transporte por carretera. Imagen portada.
Foto: Carglass

La falta de camioneros en España no es un problema puntual ni coyuntural. Según las estimaciones del propio sector, actualmente existen más de 30.000 vacantes sin cubrir en el transporte de mercancías por carretera, lo que supone cerca del 10% de la población activa del sector. Una cifra preocupante que impacta directamente en la competitividad de las empresas y en la capacidad logística del país.

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Esta escasez se traduce en rutas que no se cubren, camiones parados y un aumento de los costes operativos. Las empresas, especialmente las pequeñas y medianas, tienen enormes dificultades para encontrar personal cualificado, incluso ofreciendo contratos estables. El problema ya no es solo económico, sino estructural, y amenaza con agravarse si no se toman medidas de calado.

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