En el mundo del motor, hay decisiones que tomamos casi por inercia: elegir color, comparar equipamientos o buscar el mejor precio del seguro. Sin embargo, hay un elemento clave que demasiadas veces queda relegado a un segundo plano y que, paradójicamente, es el único punto de contacto del coche con el asfalto: las ruedas. Ahí es donde se juega buena parte de la seguridad, aunque muchos conductores no siempre actúan en consecuencia.
Javier lleva más de dos décadas trabajando como mecánico y ha visto de todo en su taller. Coches nuevos, viejos, bien cuidados, y otros que solo acuden cuando ya no queda más remedio. Pero si algo se repite es la tendencia a ahorrar justo donde no se debería: en las ruedas. Una realidad que coincide con los datos de varios estudios recientes y que plantea una pregunta incómoda: ¿somos realmente conscientes de la importancia de montar buenos neumáticos?
1El precio sigue siendo el factor decisivo
Javier no necesita estadísticas para detectar el problema. «En cuanto hablamos de ruedas, muchos clientes miran primero el precio; y luego, si eso, las prestaciones«, explica. Según su experiencia, solo una minoría pregunta por aspectos como la distancia de frenado en mojado, el nivel de agarre o el ruido de rodadura. El resto se queda con la cifra final del presupuesto.
Esa percepción encaja con los resultados de varios informes del sector, que reflejan una contradicción llamativa: casi todos los conductores reconocen que no hay que ser tacaño con las ruedas, pero una gran mayoría ha optado alguna vez por neumáticos de bajo coste. Javier lo resume de forma clara: “La gente sabe que son importantes, pero confía demasiado en que ‘todas son iguales’. Y no lo son”.







