Mientras buena parte de la industria debatía a finales de los años 2000 si la electrificación era viable, BYD ya tenía una hoja de ruta clara. En el Salón de Ginebra de 2008 presentó el BYD F3DM, considerado el primer híbrido enchufable de producción masiva del mundo. Aquel movimiento no fue un experimento aislado, sino el punto de partida de una estrategia tecnológica que, casi dos décadas después, sitúa a la marca como el mayor fabricante global de híbridos enchufables, con más de 7,7 millones de unidades producidas.
Hoy esa mayoría de edad tecnológica se materializa en el lanzamiento del BYD ATTO 2 DM-i, un SUV del segmento B que democratiza el acceso a la tecnología Dual Mode Intelligence desde 20.940 euros. Más que un nuevo modelo, representa la síntesis de 18 años de evolución constante en sistemas híbridos enchufables.
De pionero a referencia mundial
Cuando el F3DM irrumpió en 2008, ofrecía 60 kilómetros de autonomía eléctrica y 450 kilómetros totales bajo el ciclo NEDC, con una batería de 16 kWh que en su momento parecía revolucionaria. El tiempo ha convertido aquellas cifras en un punto de partida. La evolución técnica de BYD ha sido sostenida y estratégica, apoyada en una inversión masiva en investigación y desarrollo.

La compañía china, fundada en 1995 con apenas 20 empleados, se ha transformado en un gigante tecnológico con más de un millón de trabajadores y 120.000 ingenieros, capaces de registrar una media de 45 patentes por día laboral. Esa estructura de I+D explica la velocidad con la que la tecnología híbrida enchufable ha pasado de promesa a solución madura.
Tecnología DM-i: eléctrico la mayor parte del tiempo
El corazón de esta evolución es la arquitectura DM-i (Dual Mode Intelligence). A diferencia de muchos híbridos enchufables convencionales, donde el motor térmico asume un papel protagonista, en los modelos DM-i el enfoque es inverso: el vehículo funciona como un eléctrico la mayor parte del tiempo, y el motor de gasolina actúa principalmente como generador.
El propulsor Xiaoyun de 1.5 litros alcanza una eficiencia térmica del 43 por ciento, una cifra de referencia en la industria. En condiciones normales, el sistema prioriza el modo EV, impulsando el coche exclusivamente con energía eléctrica. En el modo híbrido en serie, el motor térmico genera electricidad para alimentar la batería mientras el motor eléctrico mueve las ruedas. Solo en situaciones de alta velocidad o demanda de potencia entra en juego el modo paralelo, en el que el motor de combustión puede transmitir fuerza directamente al eje motriz.
Este planteamiento permite que muchos trayectos cotidianos —especialmente urbanos— se realicen en modo cero emisiones, con una transición prácticamente imperceptible entre modos de funcionamiento.
Autonomías que rompen barreras

El nuevo ATTO 2 DM-i es la expresión más accesible de esta tecnología. Ofrece hasta 90 kilómetros de autonomía eléctrica en ciclo combinado (150 km en entorno urbano) y una autonomía total de hasta 1.000 kilómetros. Además, incorpora carga rápida en corriente continua capaz de recuperar del 30 al 80% de la batería en apenas 26 minutos, una diferencia sustancial respecto a los tiempos de carga del pionero F3DM.
La gama híbrida enchufable de BYD en España amplía aún más esas cifras. El BYD SEAL U DM-i alcanza hasta 1.125 kilómetros de autonomía total en su versión Comfort, mientras que el BYD SEAL 6 DM-i, disponible también en carrocería Touring, llega hasta 1.505 kilómetros. Este último ha sido reconocido con las cinco estrellas de Euro NCAP, logrando un 92 por ciento en protección de adultos.
Blade Battery y versatilidad energética

Uno de los pilares tecnológicos de BYD es la Blade Battery, con química LFP (litio-ferrofosfato), diseñada para ofrecer una mayor estabilidad térmica y superar exigentes pruebas de seguridad como el Nail Penetration Test. Esta batería no solo prioriza la durabilidad, sino también la seguridad estructural y la eficiencia en el uso diario.
Además, los modelos híbridos enchufables incorporan función Vehicle-to-Load (V2L), que permite alimentar dispositivos externos desde la batería del vehículo. Así, el coche se convierte en una fuente de energía móvil, ampliando su utilidad más allá del transporte.
Democratización real del PHEV
Con el ATTO 2 DM-i, BYD lleva esta tecnología al corazón del segmento B-SUV, uno de los más competitivos del mercado europeo. El modelo combina autonomía eléctrica suficiente para el día a día, autonomía total para viajes largos y un equipamiento que incluye conectividad avanzada con Google integrado y un completo paquete de asistentes a la conducción.
El resultado es una propuesta que elimina la ansiedad por la autonomía sin renunciar a la experiencia eléctrica. Más que adaptarse a la transición energética, BYD la ha anticipado. De aquel F3DM que abrió camino en 2008 a una gama capaz de superar los 1.500 kilómetros combinados, la historia de la marca es la de una electrificación pragmática y masiva.
Fotos: BYD.













