Un solo parte puede borrar de golpe el descuento que has acumulado durante años en el seguro del coche. El bonus malus —el sistema que premia al conductor sin siniestros y penaliza al que los acumula— es la variable que más mueve la prima final.
La distancia entre un conductor con la bonificación máxima y otro que acaba de declarar un siniestro puede superar los 300 euros anuales en la misma póliza, según las horquillas que manejan los comparadores del sector. Recuperar el terreno perdido, además, lleva años.
Cómo funciona el bonus malus y cuánto descuento hay en juego
Conviene imaginarlo como una escalera. Cada año sin siniestros sube un escalón de descuento; cada parte hace bajar varios de golpe. La mayoría de las compañías trabaja con escalas de cinco o seis niveles y concede la bonificación máxima, en torno al 50% de la prima, tras ese periodo limpio, según los baremos habituales del sector.
Ese porcentaje se aplica sobre la prima de riesgo, no sobre el recibo completo. Por eso el ahorro real depende de la modalidad: un todo riesgo con franquicia parte de una prima más alta y nota cada escalón en más euros, mientras que un terceros básico se mueve en importes menores y el golpe se diluye.
- Un parte leve suele restar dos o tres escalones en la renovación siguiente.
- Un siniestro con daños propios altos puede devolver al conductor al nivel neutro o a la penalización.
- Doce meses sin partes recuperan un único escalón.
El bonus malus se sube escalón a escalón y se baja de golpe: esa asimetría explica por qué un solo parte pesa tanto en la renovación.
En términos económicos, el encarecimiento de la prima tras un siniestro que resta tres niveles puede situarse entre el 10% y el 20% en la renovación siguiente, con variaciones notables entre compañías y según el historial previo de cada conductor.
Cuántos años tardas en recuperar la bonificación tras un parte
La cuenta es directa si se conocen los dos ritmos: se pierden varios escalones de una vez y se recuperan de uno en uno. Un conductor con la bonificación máxima que declara un parte con daños propios necesitará, en el escenario más habitual, tres renovaciones para volver al nivel que tenía antes del siniestro.
El caso opuesto es el del conductor que arranca desde cero. Alcanzar el descuento máximo exige acumular cinco o seis años consecutivos sin siniestros, siempre según la escala de cada aseguradora. De ahí que un parte aislado tenga un coste muy superior a la reparación: se paga en la prima de los años siguientes.
A partir de ahí conviene distinguir entre el daño declarado y el daño pagado. Una reparación de 400 euros cubierta por la póliza puede saldarse con un encarecimiento de 200 euros anuales durante tres renovaciones, lo que sitúa el coste total por encima de los 600 euros. La comparación solo funciona si se hace con el recibo delante.
Qué mirar antes de firmar y cómo conservar el descuento al cambiar de aseguradora
El historial viaja con el conductor, no con la póliza. Ese historial se acredita con la carta de bonificaciones, un documento que emite la aseguradora saliente y en el que constan los años sin siniestros y el nivel alcanzado. Sin él, la nueva compañía puede aplicar la tarifa base y dejar al conductor sin el descuento ganado. Pedirla es gratuito y conviene solicitarla al comunicar la baja.
La segunda clave es la escala. Cada compañía fija sus propios niveles, sus saltos y el porcentaje máximo al que aspira el asegurado, de modo que dos pólizas con la misma prima pueden reaccionar de forma distinta ante el mismo parte. La información sobre las condiciones de contratación y el régimen de supervisión está disponible en la web de la DGSFP, el organismo público que vigila el sector asegurador en España.
El próximo hito para revisar todo esto es la renovación anual: ahí se recalcula el nivel y se aplica el resultado sobre la prima. Comparar antes de esa fecha con herramientas como el comparador Rastreator permite ver cuánto pesa el bonus en la oferta de cada compañía. Con la carta de bonificaciones en la mano y la escala delante, la decisión deja de depender de la letra pequeña. Sin sorpresas en el primer recibo.

