Si tienes un coche eléctrico o estás pensando en dar el paso hacia la movilidad sostenible, es normal que te sientas un poco inquieto al ver noticias sobre coches que se incendian o baterías que explotan. Los bomberos son muy conscientes de ello, aunque no se trata de que sean bombas de relojería por naturaleza, sino que hay varios factores detrás que están disparando las alertas en ciudades como Madrid.
Lo curioso es que, cuando vas a hablar con los profesionales, no suelen culpar a la tecnología en sí o a los fabricantes de coches. El problema radica más en los propietarios y la forma en la que se están gestionando las cargas de las baterías en el día a día.
3Los bomberos denuncian instalaciones eléctricas deficientes y poco seguras
No todo es culpa de cómo conduces o de cómo tratas a la batería. Hay un factor externo que es igual de peligroso: dónde enchufas el coche. Los bomberos denuncian que muchas instalaciones de carga, tanto en casas particulares como en garajes comunitarios, no cumplen con las normativas mínimas de seguridad. A veces, por ahorrar unos euros o por confiar en instalaciones antiguas, se conectan puntos de carga a redes eléctricas que no están preparadas para soportar tanta potencia durante tantas horas seguidas.
Si la instalación eléctrica de tu garaje no está reforzada o no cumple con las reglas actuales, los cables se calientan. Ese calor puede terminar fundiendo protecciones y provocando un incendio antes incluso de que el fuego llegue al coche. Lo más preocupante es que, según los profesionales, las administraciones no están regulando este apartado con la firmeza necesaria. Se permite instalar cargadores en cualquier sitio sin comprobar realmente si la infraestructura del edificio puede aguantar ese esfuerzo extra. Al final, tienes un sistema que no es seguro y que puede fallar en cualquier momento mientras duermes tranquilamente en tu casa.
El lugar donde aparcas tu coche también influye mucho en lo que puede pasar si algo sale mal. Actualmente, la Ley de Propiedad Horizontal permite que instales un cargador en tu plaza de garaje tan solo avisando a la comunidad. Esto ha llenado los sótanos de puntos de recarga. El problema viene cuando estos cargadores se instalan en plantas muy profundas, como un tercer o cuarto sótano. Si se produce un incendio allí abajo, el trabajo de los bomberos se vuelve una auténtica pesadilla por la falta de ventilación y el difícil acceso para la maquinaria pesada.
Además, las instalaciones en estos bloques de pisos a veces son chapuzas que no cuentan con la potencia adecuada ni con los sistemas de extinción automática necesarios para un riesgo de este tipo. Todo este cóctel de normativas laxas y decisiones poco planificadas hace que un incidente que podría ser menor se convierta en una catástrofe.


