Si tienes un coche eléctrico o estás pensando en dar el paso hacia la movilidad sostenible, es normal que te sientas un poco inquieto al ver noticias sobre coches que se incendian o baterías que explotan. Los bomberos son muy conscientes de ello, aunque no se trata de que sean bombas de relojería por naturaleza, sino que hay varios factores detrás que están disparando las alertas en ciudades como Madrid.
Lo curioso es que, cuando vas a hablar con los profesionales, no suelen culpar a la tecnología en sí o a los fabricantes de coches. El problema radica más en los propietarios y la forma en la que se están gestionando las cargas de las baterías en el día a día.
1El factor humano y su relación con este aumento
Cuando piensas en un incendio de un coche, a menudo te imaginas un fallo de fábrica o un cortocircuito inevitable. Pero la realidad es que el mal estado de las baterías suele ser una consecuencia directa de cómo se tratan.
Los bomberos explican que uno de los grandes problemas viene derivado de los golpes. Imagina que pasas por un bache muy pronunciado o que golpeas los bajos del coche al subir un bordillo. Como la batería va situada en la parte inferior para mejorar la estabilidad, un impacto fuerte puede romper una de las celdas. Si esto ocurre, se produce una fuga y la química interna empieza a reaccionar de forma peligrosa.
Puede que no le des importancia a ese pequeño golpe seco que escuchaste ayer, pero para la salud de tu coche eléctrico puede ser el inicio de un problema grave. El deterioro interno no siempre avisa con una luz en el cuadro de mandos de forma inmediata. Ese daño, sumado a la falta de revisiones específicas, crea el escenario perfecto para que, en el momento menos pensado, se produzca un incendio. Por eso, los expertos insisten en que la responsabilidad del dueño es vital para mantener la seguridad del conjunto.

