BMW M5 F90 de 625 CV: por qué el Competition de 2018 sigue siendo el mejor de la saga

JayEmm on Cars prueba el BMW M5 F90 Competition de 2018 y llega a una conclusión inesperada: prefiere su conducción a la de un McLaren. Un repaso al último M5 analógico antes de la era híbrida.

El F90 no fue el M5 más potente ni el más ligero de la saga, pero para JayEmm on Cars puede que sea el mejor BMW jamás fabricado. En su último análisis, el presentador del canal británico somete al M5 Competition de 2018 a una prueba poco amable —un Evora GT430, un McLaren Artura y un E60 M5 como aperitivos— y sale con una conclusión que no esperaba: una berlina de dos toneladas le divirtió más que un superdeportivo.

Que un M5 de cuatro puertas se mida contra un McLaren no es una licencia del youtuber. Es el orden en el que sucedieron las cosas. JayEmm insiste en que venía de conducir algunos de los mejores coches del mercado y que, aun así, el Competition le dejó desconcertado. No por aceleración, sino por cómo se siente.

El último M5 a la antigua usanza

Para el creador, el F90 es el último M5 de carne y patatas: ocho cilindros, dos turbos, tracción total y poca parafernalia híbrida. Lo sitúa en 2017, con una vida comercial que se estiró hasta 2023, y lo contrasta con el nuevo G90. Reconoce que las críticas del híbrido son buenas, pero sostiene que los aficionados con poder de compra no lo están eligiendo: si alguien quiere un deportivo de dos toneladas y media con mucha ayuda eléctrica, argumenta, hay opciones más ligeras y más rápidas por el mismo dinero.

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El mismo razonamiento aplica al AMG C63 de cuatro cilindros híbrido. JayEmm admite haber hablado con gente que lo ha probado y que lo pone bien, pero añade un detalle incómodo: ninguno se lo compró. Es su manera de subrayar que los entusiastas son criaturas predecibles y que la vieja fórmula sigue funcionando.

El V8 biturbo que suena a McLaren

Bajo el capó, el F90 hereda el S63 de su predecesor: un V8 biturbo con disposición hot V y un escape que, según el presentador, tiene un punto de timbre McLaren. De serie rondaba los 590 caballos; la versión Competition, lanzada en 2018, sube a 625 CV. La caja pasa del DCT de siete relaciones a un ZF de ocho, y aparece la tracción total, desconectable para contentar al purista. Como prueba de intenciones, BMW firmó entonces un récord mundial de derrape de 232 millas.

El Competition añade además suspensión más baja y firme, junto a retoques estéticos discretos. Por encima llegó después el M5 CS, que muchos consideran uno de los grandes de la historia. JayEmm confiesa que no lo ha probado, pero da a entender que este Competition ya le basta para entender a la familia al completo.

Un interior que reivindica los mandos físicos

Aquí el análisis se vuelve casi una reivindicación. La calidad del habitáculo, dice, está a la altura de lo mejor que BMW hizo en aquella época, con espacio de sobra atrás y un maletero enorme. Lo que más celebra es que los controles físicos siguen ahí: la pantalla táctil existe, pero no es obligatoria, y hasta los relojes, aun siendo digitales, conservan elementos mecánicos. Un detalle que, sostiene, eleva la sensación de calidad.

Si tuviera que condensar toda una flota en un solo coche, sería este M5. No hay derecho a que sea tan bueno.

— JayEmm on Cars

La unidad probada no está del todo de serie, y ahí hay una historia. Su dueño, Kyle, lo compró hace un año convencido de que era completamente original y le ha hecho unas 10.000 millas. Al llevarlo a un especialista descubrió que el filtro de partículas había sido eliminado y la centralita reprogramada para que no diera aviso. No le hizo ninguna gracia: lo había adquirido como un ejemplar estándar. De momento, eso sí, el sonido que sale del escape es glorioso.

Al volante: dos toneladas que se sienten ágiles

La prueba dinámica es donde JayEmm se deshace en elogios. Con todo en modo eficiente ya le había convencido; con el botón M1 configurado a máximo ataque, la suspensión en confort y el motor en sport plus, el coche le parece uno de sus salones favoritos de todos los tiempos. Reconoce algo de retardo del turbo y que el motor se viene abajo cerca de las 7.000 vueltas, pero insiste en que el ritmo es brutal y en que la dirección y el chasis transmiten muchísimo más de lo que su peso haría temer.

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Lo más llamativo de su veredicto es que, tras bajarse de un McLaren, prefiere conducir el M5. Le concede el título de ultimate driving machine que BMW usó durante años casi sin merecerlo, según él, y lo describe como un coche al que no le encuentra peros salvo unos frenos algo justos. No tiene derecho a ser tan bueno, repite.

Contexto: por qué el F90 Competition resiste

Ha pasado ya un tiempo desde que el F90 dejó de fabricarse y el mercado de segunda mano lo ha colocado en un lugar curioso. No es un coche barato pero sí es una de las últimas grandes berlinas deportivas alemanas sin electrificación pesada. Eso, unido a su mecánica razonablemente fiable y a la existencia del posterior CS como techo de gama, lo convierte en un objetivo apetecible para quien busca prestaciones de superdeportivo con uso diario real.

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El propio JayEmm recomienda comprobarlo todo antes de comprar: historial de ITV, inspección previa y verificación en bases de datos. Su aviso no es retórico. El caso del filtro de partículas eliminado demuestra que circulan unidades manipuladas vendidas como si fueran originales.

Qué significa esto para el aficionado

La lectura del vídeo va más allá del coche concreto. JayEmm está señalando una tendencia: los fabricantes han decidido que el futuro es híbrido o eléctrico, y una parte importante del público que de verdad compra estos coches no lo acepta. El F90 Competition queda, en su relato, como el punto de equilibrio entre modernidad y carácter. Tiene la comodidad de una berlina ejecutiva y la violencia de un superdeportivo, sin renunciar a mandos analógicos ni a un sonido reconocible.

Eso explica por qué, varios años después de su lanzamiento, sigue generando análisis entusiastas. No es nostalgia: es el reconocimiento de un tipo de coche que probablemente no vuelva.

Queda la pregunta que el propio presentador deja flotando: si el nuevo M5 híbrido es objetivamente más capaz, más rápido y más tecnológico, ¿por qué casi nadie que ama los coches quiere uno? Puede que la respuesta esté en un Competition de 2018 con el escape equivocado y un dueño que, por suerte, se lo va a arreglar.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de JayEmm on Cars en YouTube.

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