Los expertos recomiendan beber 2 litros de agua al día para estar hidratados, pero ojo con hacerlo mientras conduces, porque la buena intención puede terminar con una multa de entre 100 y 200 euros. Y aplica a cualquier otra bebida e incluso a comer.
El Reglamento General de Circulación (RGC) no menciona de forma expresa que esté prohibido beber agua mientras conduces, igual que no dice que no puedes conducir con chanclas, y la Guardia Civil multa cada verano por ello. Es más bien la interpretación que un agente haga de la norma la que determina si beber agua es motivo de sanción y de qué tipo de infracción se trata.
1Lo que dice el RGC: por qué beber agua te puede costar una multa

Para encontrar la respuesta, debemos acudir al RGC, que regula las cosas que podemos y que no podemos hacer al volante. No vas a encontrar mención expresa a la botella de agua, pero sí a un comportamiento en el que se puede incluir perfectamente ese gesto.
De hecho, el artículo 17.1 señala que «los conductores deberán estar en todo momento en condiciones de controlar sus vehículos o animales». Y el artículo 18.1 del RGC va un paso más allá y hace un matiz mucho más concreto: «El conductor de un vehículo está obligado a mantener su propia libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción, que garanticen su propia seguridad, la del resto de los ocupantes del vehículo y la de los demás usuarios de la vía».
Por tanto, para beber agua, tienes que soltar como mínimo una mano del volante, apartar la vista de la carretera durante unos segundos y hacer algún que otro movimiento que puede distraerte. Y si un agente considera que eso afecta al control o a la atención, tiene una buena razón para multarte.

