Usar Google Maps en el coche se ha convertido en algo tan cotidiano como abrocharse el cinturón. Ya sea para ir al trabajo, esquivar atascos o encontrar ese restaurante perdido en mitad de una zona industrial, el navegador de Google es el copiloto digital de millones de conductores. Sin embargo, hay un problema que se repite una y otra vez: el consumo excesivo de batería del smartphone.
Pantalla encendida, GPS activo, datos móviles funcionando sin descanso… la combinación perfecta para que la batería se desplome en trayectos largos o incluso en recorridos urbanos de apenas una hora. Pero, ¿y si el problema no fuera Google Maps en sí, sino cómo lo usamos? Esteban, informático de 35 años y conductor habitual, asegura haber dado con la clave para que la batería de su móvil “dure eternamente” incluso usando navegación a diario.
1El error más común: usar Google Maps tal y como viene de fábrica
Según explica Esteban, la mayoría de usuarios utiliza Google Maps sin tocar una sola opción desde el primer día. “Lo descargas, le das permisos a todo y empiezas a navegar. Y ahí está el problema”, señala. Google Maps está diseñado para ofrecer la máxima información posible, pero eso tiene un coste directo sobre la batería del teléfono.
El uso constante del GPS en alta precisión, la actualización continua del tráfico en tiempo real y la pantalla a máximo brillo son tres de los grandes enemigos de la autonomía. Si a eso se suma una conexión de datos inestable, el consumo se dispara todavía más, ya que el smartphone trabaja el doble para mantener la señal.
Para Esteban, el primer paso es entender que Google Maps se puede adaptar al tipo de uso que hacemos. No es lo mismo un viaje largo por autopista que un trayecto urbano corto, y sin embargo muchos móviles trabajan siempre al máximo, como si estuviéramos en una situación crítica constante.








