A pocas semanas de que las balizas V16 conectadas se conviertan en el sistema obligatorio de señalización de emergencia en carretera, siguen circulando muchas dudas entre los conductores. Una de las más repetidas tiene que ver con la privacidad: hay quien está convencido de que estos dispositivos permiten a la DGT saber dónde estás en todo momento, incluso cuando no los usas. Un miedo comprensible en una era dominada por la hiperconectividad, pero que no se ajusta a la realidad.
Desde fabricantes, expertos en seguridad vial e incluso organismos oficiales se insiste en el mismo mensaje: las balizas V16 no espían al conductor. Su función es muy concreta y está limitada a situaciones de emergencia reales. Entender cómo funcionan y qué datos manejan es clave para desmontar mitos y asumir que esta nueva obligación de la DGT tiene un objetivo claro: mejorar la seguridad en carretera sin poner en riesgo la privacidad.
5No necesitan apps ni conexión con tu móvil
Si las balizas V16 requirieran una aplicación móvil o se emparejaran con el smartphone, las dudas sobre la privacidad serían mayores. Sin embargo, estos dispositivos funcionan de manera totalmente independiente. No se conectan a tu teléfono, no acceden a tus contactos ni a tus datos personales.
La comunicación se realiza directamente con la plataforma DGT 3.0 mediante un sistema IoT cerrado y específico. Esto reduce al mínimo los riesgos y elimina intermediarios. Desde el punto de vista del usuario, no hay configuraciones, registros ni permisos que aceptar. Se enciende la baliza y cumple su función, sin más.








