Durante los últimos años, la seguridad vial ha vivido una transformación silenciosa pero constante. La obligación de llevar balizas V16 en lugar de los clásicos triángulos marcó un antes y un después en la forma de señalizar una avería o un accidente en carretera. Sin embargo, el avance tecnológico no se detiene y, según muchos profesionales del sector, esta solución tiene ya fecha de caducidad.
Javier, técnico de emergencias con más de 30 años de experiencia a pie de carretera, lo tiene claro: “La V16 ha sido un paso adelante, pero se va a quedar corta muy pronto”. Su afirmación no es gratuita. La llegada de sistemas de llamada de emergencia conectados, capaces de avisar automáticamente a los servicios de rescate, está cambiando las reglas del juego y promete redefinir la seguridad vial.
1La baliza V16: un avance necesario, pero limitado
La implantación de la baliza V16 respondió a una necesidad evidente: reducir atropellos y accidentes secundarios cuando un vehículo se detenía en la vía. Sustituir los triángulos por un dispositivo luminoso que se coloca sin bajar del coche fue, sin duda, una mejora significativa. “Hemos visto cómo se reducen situaciones de riesgo extremo”, reconoce Javier, que ha atendido innumerables incidencias en autopistas y carreteras secundarias.
No obstante, la baliza V16 sigue siendo un sistema pasivo. Señaliza, alerta visualmente, pero no comunica. “Si nadie ve la baliza o el tráfico es escaso, la ayuda puede tardar demasiado”, explica el técnico. En este punto es donde empiezan a surgir soluciones más avanzadas que ya no dependen solo de la visibilidad, sino de la conectividad y la automatización.








