El tema de conversación en el terreno de la movilidad es la baliza V16. Lo fue durante los últimos meses de 2025 y tenemos claro que va a seguir acaparando titulares durante buena parte de 2026. Primero, por la novedad que ha introducido la Dirección General de Tráfico (DGT) en nuestras carreteras y segundo, por comprobar su funcionamiento y si de verdad ayuda a reducir los atropellos.
Desde el pasado 1 de enero, la baliza V16 de la DGT ha pasado a ser el único dispositivo válido para señalizar una avería, accidente o parada en el arcén. Es decir, que tendrás que utilizarla en las mismas situaciones en las que hasta ahora utilizabas los triángulos de emergencia.
Miguel es técnico de emergencias y tiene bastante experiencia en los accidentes que se producen en carretera. Por suerte o por desgracia, conoce muy bien cómo ocurren los accidentes, cuál es la señalización más apropiada y también cómo reaccionan los conductores ante una incidencia en la carretera. Por eso, defiende que tal vez la DGT podría haber optado por otras alternativas a la baliza V16.
Estos son los problemas que plantea la baliza V16

Aunque la baliza V16 solo lleva unas pocas semanas formando parte del ‘paisaje’ en España, lógicamente plantea dudas a los expertos. La primera tiene que ver con la visibilidad, pues aunque la DGT obliga a que sean visibles a 1 kilómetro, no siempre es así. De hecho, a plena luz del día, en curvas o cambios de rasante, la visibilidad no es la mejor.
Al final, en carretera hay muchas circunstancias que pueden hacer que los conductores no vean la baliza V16 (y el coche detenido) hasta que no están encima, lo que reduce bastante el margen de reacción. Sobre todo en vías secundarias, zonas mal iluminadas o tramos con visibilidad reducida.
Otra cuestión tiene que ver con la tecnología. Por un lado, hay quien ha planteado los problemas que podría suponer la geolocalización, sobre todo porque cualquier tiene acceso al mapa de balizas V16 que están activas en tiempo real en todo el territorio nacional. Por el otro, dependen de la conexión a internet y del servicio de datos móviles que incluye. Además, no deja de ser un dispositivo electrónico que en un momento concreto puede fallar. Aunque no sea lo habitual.
Y, por último, muchos conductores se quejan a la DGT del precio tan alto que tienen estos dispositivos. Actualmente, la media del mercado son unos 40 euros, aunque puedes encontrar modelos homologados algo más económicos en oferta e incluso a un precio superior, en el caso de que incorporen funciones extra.
Estas son las tres alternativas que propone este técnico de emergencias

Hasta ahora, solo teníamos dos alternativas sobre la mesa: continuar con los triángulos o cambiar a la nueva baliza V16 homologada por la DGT. Sin embargo, este técnico de emergencias propone otras tres alternativas que podrían haber complementado (incluso sustituido) a las V16 sin elevar el coste.
- Evolucionar la señalización física tradicional: es decir, rediseñar los triángulos actuales con materiales reflectantes avanzados, mayor estabilidad y formatos más visibles. Al final, son sistemas pasivos que no dependen de la tecnología, la cobertura ni las baterías, y su coste es bastante más bajo. Eso sí, el punto negativo es que obligan al conductor a colocarlos en el arcén y a exponerse al tráfico, pero obligaría a la DGT a realizar campañas de concienciación.
- Sistemas integrados en el propio vehículo: muchos coches ya cuentan con luces de emergencia más visibles y sistemas que avisan a los servicios de emergencia en caso de avería o accidente. Esto acelera el proceso de señalización, aunque lógicamente el parque móvil es muy amplio y solo llevarían estos sistemas los vehículos más modernos.
- Protocolos mixtos: con señalización visible sencilla y avisos digitales. Es la manera de que haya un equilibrio entre la tecnología y los sistemas manuales.








