Los primeros compases de la obligatoriedad de la baliza V16 en las carreteras españolas dejan un balance tan llamativo como revelador: miles de conductores ya han utilizado el nuevo sistema de señalización y no se ha impuesto ni una sola multa. Un escenario que confirma que el cambio de los clásicos triángulos por la baliza ha llegado para quedarse, aunque lo haga con cierta flexibilidad administrativa.
Apenas dos semanas después de que los triángulos de emergencia pasaran definitivamente a la historia, la Dirección General de Tráfico (DGT) ya dispone de datos suficientes para trazar una primera radiografía del uso real de la baliza V16. Los números hablan de una implantación progresiva pero constante, y de una clara apuesta por la pedagogía antes que por la sanción.
4La pedagogía como clave del cambio
La implantación de la baliza V16 no ha estado exenta de polémica. Las dudas sobre la homologación, modelos conectados y no conectados, o informaciones erróneas difundidas en redes sociales han obligado a la Administración a pisar el freno en el apartado sancionador. De ahí que se haya optado por un enfoque didáctico en esta primera fase.
Los agentes de tráfico están informando a los conductores de la obligatoriedad de llevar la baliza y de cómo utilizarla correctamente. Cuando finalice este periodo de adaptación, la sanción por no señalizar una avería o accidente con la V16 ascenderá a 80 €. Aun así, desde la DGT recalcan que la flexibilidad seguirá siendo la norma mientras se consolida el uso del dispositivo.








