Desde que la luz de emergencia V16 conectada se convirtió en obligatoria, millones de conductores han corrido a comprar una baliza para cumplir con la normativa y circular con tranquilidad. Sin embargo, la realidad es mucho más compleja de lo que parece: una gran parte de los usuarios no sabe si el dispositivo que lleva en la guantera es realmente válido. La confusión entre los modelos conectados y los que no lo están es generalizada, y eso tiene consecuencias tanto en seguridad como en posibles sanciones.
Los datos lo confirman. Casi la mitad de los conductores no distingue entre una V16 conectada y una convencional, y lo más preocupante es que muchos creen cumplir con la normativa cuando en realidad no lo hacen. Esto significa que podrían enfrentarse a una multa y, lo que es más grave, quedarse sin la protección que ofrece la geolocalización automática en caso de avería o accidente. La V16 no es solo una luz: es un sistema de seguridad que conecta el vehículo con la plataforma DGT 3.0 y alerta al resto de usuarios de la vía.
6Por qué muchos conductores siguen sin enterarse
La rapidez con la que se ha implantado la normativa y la enorme oferta de dispositivos en el mercado han generado un escenario confuso. Muchos usuarios compraron su baliza antes de la obligatoriedad de la conexión y no saben que ese modelo ya no sirve.
A esto se suma la falta de información clara en el momento de la compra y la falsa sensación de seguridad que da el simple hecho de llevar una luz en el coche. Tener una V16 en la guantera ya no es suficiente: debe ser conectada y estar certificada.


