El automóvil español no vive uno de sus mejores momentos. Aunque las cifras de ventas han remontado, superando el millón de unidades, no ha ocurrido lo mismo el saldo comercial, que se desplomó en 2025. No se veía una cifra tan baja desde 2009, en plena crisis económica global, y ni siquiera los años de la pandemia dejaron un resultado tan negativo.
La industria del automóvil en España ha cerrado 2025 con una señal de alarma difícil de ignorar. El saldo positivo de la balanza comercial de vehículos se ha situado en 10.190 millones de euros, lo que supone una caída del 36,3% respecto a los 15.991 millones registrados en 2024.
El impacto ha sido tan profundo que los automóviles han perdido su tradicional primer puesto como producto con mayor saldo positivo en la balanza comercial española, cediendo esa posición a la alimentación por primera vez en mucho tiempo, según los datos de la patronal de fabricantes, Anfac.
Exportaciones de automóviles a la baja, importaciones al alza

Este retroceso histórico tiene nombre propio: caída de la producción y enfriamiento de la demanda europea. La fabricación de automóviles en España descendió un 4,3% en 2025, lo que ha conllevado a la reducción del 8,2% en las exportaciones durante el pasado año. Esta situación confronta con el aumento de las importaciones de vehículos durante el año, siguiendo la recuperación del mercado nacional.
En concreto, el valor de las exportaciones de vehículos el pasado año sumó un total de 39.062 millones de euros, un 7,8% menos que el año anterior. Mientras que las importaciones aumentaron un 9,4%, hasta los 28.871 millones de euros.
Si se amplía el foco al conjunto del sector –vehículos y componentes–, el panorama es igualmente preocupante. El saldo positivo total de la automoción se situó en 4.822 millones de euros, un 53,4% menos que en 2024. Las exportaciones del sector cayeron un 8,2%, hasta los 50.586 millones, mientras las importaciones crecieron un 2,2%, hasta los 45.764 millones.
Francia, Alemania y Reino Unido, los grandes mercados de destino

Europa sigue siendo el gran cliente de los automóviles fabricados en España, acaparando el 93,1% del total exportado. Francia encabeza el ranking con 7.261 millones de euros (18,6% de cuota), aunque con una caída del 13% respecto al año anterior. Le sigue Alemania, con 7.107 millones (18,2%, -9,2%) y Reino Unido, con 4.210 millones (10,8%). Destaca también Turquía, que supera a Italia y se instala en el cuarto puesto, con 3.760 millones y una cuota del 9,6%.
Alemania y China dominan las importaciones hacia España
En el lado de las compras al exterior, Europa también lidera. con el 73,3% del valor económico total. Alemania es el principal proveedor, con 7.514 millones de euros y una cuota del 26% (+11,6% interanual). China avanza con fuerza en el segundo puesto: 2.658 millones de euros, el 9,2% del total, con un incremento del 16,3%. Japón completa el podio con 2.260 millones (7,8% de cuota), superando por la mínima a Turquía.

La industria reclama un plan estratégico urgente
Desde ANFAC, su director general José López-Tafall no ha dudado en calificar la situación de preocupante: «La caída en el saldo comercial positivo de la automoción a un nivel que no se veía desde 2009 enciende la alarma que ya comenzó a verse el año anterior.»
Para hacer frente a este escenario, la patronal lanzado el Plan España Auto 2030, una hoja de ruta orientada a reforzar toda la cadena de valor del sector. La estrategia pasa por mejorar la competitividad industrial, acelerar la electrificación del parque automovilístico y fortalecer la posición de España en el debate europeo sobre descarbonización y competitividad. López-Tafall subrayó que el futuro del sector se juega también en Bruselas: Lo que está en juego es un sector clave para el país, y la posición que adopte España en el Consejo Europeo será determinante. Pragmatismo y foco deben ser, a nivel europeo, la contraparte del Plan España Auto 2023 a nivel nacional”, añadió.

