El asfalto en España no está pasando por su mejor momento, porque si las últimas cifras ya nos avisaban de un mal estado del firme, muy probablemente haya empeorado después de las lluvias de las últimas semanas. Por eso, si vas circulando por la carretera y de repente pillas un bache por el mal estado de la vía, deberías prestar atención al cuadro de instrumentos.
«No te quedes solo con el susto. Fíjate si se enciende el testigo de presión de neumáticos«, explica Lucía, profesora de autoescuela.
Si tienes la mala suerte de que un bache provoca un reventón, ni siquiera te va a dar tiempo a mirar si se ha encendido alguna luz en el cuadro. En cambio, si el pinchazo es más progresivo, el coche te avisará.
El problema es que el último informe de la Asociación Española de la Carretera señala que el 52% de las carreteras españolas presenta deficiencias graves o muy graves en el firme. En total, unos 34.000 kilómetros necesitan una intervención urgente, pues además existe un déficit acumulado que supera los 13.491 millones de euros.
El testigo que te puede evitar un problema mayor

Si pasas por encima de un bache a alta velocidad, el primer riesgo (y el más evidente) es que sufras un pinchazo. Ahora bien, no siempre se produce un reventón. En ocasiones, el bache puede provocar una pérdida lenta de presión o un daño interno que no se ve a simple vista.
Ahí entra el TMPS, el sistema de control de presión de los neumáticos. Es un icono amarillo que aparece en el cuadro con forma de herradura y con un signo de exclamación en el centro. Así que si se enciende después de pillar un bache, preocúpate.
«Muchos alumnos creen que si el coche sigue rodando, no pasa nada. Pero un neumático puede perder aire poco a poco. Y circular con presión baja afecta a la estabilidad y al frenado», añade Lucía.
Además, no todos los vehículos funcionan de la misma manera. Hay coches que detectan diferencias de giro entre ruedas, mientras que otros miden la presión directamente.
¿Y si se enciende el testigo? En ese caso, reduce la velocidad, busca un lugar seguro para detener el coche y comprueba la presión en una estación de servicio. Si estás lejos de casa o el neumático está mucho más bajo, no deberías seguir circulando. Si la pérdida es leve, ajusta la presión y vigila la rueda. Y a la mínima que vuelva a aparecer el aviso, haz una visita al taller.
Y ojo, porque el testigo tampoco lo detecta todo. Un golpe fuerte puede deformar una llanta o provocar un ‘huevo’ en el flanco del neumático, y eso no siempre activa el sistema. Es mucho más efectivo echarle un ojo e ir controlando si el coche presenta vibraciones o se va más de la cuenta hacia un lado.
El desgaste de las carreteras sigue creciendo

Los baches, los socavones y, en general, un firme en mal estado nos obligan a estar más pendientes de la carretera. La red viaria española supera ya los 165.700 kilómetros, y se ha duplicado desde el año 1985. En este mismo periodo de tiempo, el parque móvil ha pasado de tener cerca de 12 millones de vehículos a más de 37.
Además, la movilidad sigue creciendo. En 2023, se registraron 448 millones de viajes de largo recorrido por vías interurbanas, un 2% más que el año anterior. En 2024, el aumento fue del 3,15%, según datos de la AEC.
Lógicamente, la manera de frenar las posibles consecuencias que tendría pillar un bache sería reduciendo la velocidad y adaptándola a las circunstancias concretas de cada tramo. Al final, se encienda o no el testigo de la presión de los neumáticos, un bache también puede provocar daños en la suspensión, dirección o alineación.

