¿Qué papel deben jugar los fabricantes y los gobiernos para reactivar el mercado del automóvil? Es una de las cuestiones a las que da respuesta el Observatorio Cetelem de la Automoción en Europa 2026, un informe que ofrece una visión global de la opinión actual de los consumidores sobre el sector basada en encuestas realizadas a más de 15.700 personas en 13 países de todo el mundo.
Comprar un coche nuevo es cada vez más complicado, y no solo por el precio. Una de las barreras que perciben los consumidores es la política pública de incentivos: ayudas que cambian de un año para otro, condiciones para adquirir coche nuevo poco comprensibles y una sensación generalizada de que las reglas del juego se reescriben constantemente.
El punto de partida es claro: el 88% de los encuestados cree que el mercado del automóvil necesita reactivarse. En España, ese porcentaje sube hasta el 91%. Los países con mayor tradición industrial en el sector —donde las marcas locales tienen un peso cultural y económico significativo— son precisamente los que muestran más urgencia por un cambio de rumbo.
La pregunta que surge de inmediato es: ¿quién debe liderar esa recuperación? La respuesta mayoritaria apunta a los fabricantes (32% de las preferencias), seguidos de los gobiernos (20%) y, en tercer lugar, los distribuidores (14%). En prácticamente todos los países analizados, salvo Turquía y China, la industria privada se percibe como el motor principal del cambio.
El problema de fondo: ayudas inestables o poco claras para la compra de coche

Pese a que los consumidores reclaman más intervención pública, la valoración de cómo se están gestionando actualmente esas políticas de ayuda a la compra del coche es demoledora. El 65% de los encuestados en todo el mundo considera que las ayudas gubernamentales a la adquisición de vehículos nuevos son poco claras. Japón (83%) y Portugal (82%) lideran ese descontento, pero la media de la Unión Europea alcanza el 68%. Francia (73%), España e Italia (70%) y Alemania (69%) están todas por encima de esa media comunitaria.
España, en concreto, ilustra bien la contradicción que viven muchos mercados europeos: al tiempo que sus consumidores piden más ayudas para la compra de coche, también son de los más críticos con la forma en que se articulan. El 70% de los españoles considera que las subvenciones actuales son poco transparentes.
Inestabilidad crónica: el otro gran reproche

Si la falta de claridad es un problema, la inestabilidad de las políticas lo agrava todavía más. El 71% de los encuestados a nivel mundial señala que las ayudas a la compra de coches cambian constantemente, lo que dificulta planificar con antelación. Italia (82%), Japón (81%) y Francia y Portugal (ambos con 79%) son los más críticos en este sentido.
En España, el 76% de los encuestados considera que estas políticas son inestables, situándose claramente por encima de la media global. Esta percepción no es menor: la incertidumbre sobre si la ayuda seguirá vigente cuando te quieras comprar el coche es uno de los frenos más citados para posponer la decisión.
Los consumidores sí quieren ayudas, pero bien diseñadas

A pesar de todo, según los datos del Observatorio Cetelem, la demanda de intervención pública es muy alta. El 77% de los encuestados en todo el mundo cree que los gobiernos deberían ofrecer ayudas directas a la compra de coches nuevos. En España, esa cifra asciende al 84%, siete puntos por encima de la media mundial, solo por detrás de Turquía (99%), China (88%) e Italia (85%).
Además, el 74% de los encuestados apoya que las autoridades controlen los precios de los vehículos para hacer la compra de coche más accesible. España se sitúa dos puntos por encima de esa media (76%). En el extremo opuesto, Japón (51%) y Estados Unidos (58%) muestran mucha menos disposición a que el Estado intervenga en la fijación de precios, en línea con su tradición de mercados más liberales.
El respaldo al apoyo financiero directo a los fabricantes también es significativo, aunque algo menor: el 62% de los encuestados a nivel global está a favor, y España (66%) supera esa media en cuatro puntos, situándose nueve por encima de la media europea.
¿Van las políticas en la dirección correcta?

Aquí las respuestas se dividen. A nivel global, el 53% considera que las políticas públicas actuales van en la dirección correcta para los fabricantes, frente a un 47% que opina lo contrario. En España, el resultado es prácticamente idéntico (53-47).
Sin embargo, en los grandes países productores europeos la visión es más pesimista: en Alemania (61%), Italia (59%) y Francia (56%), la mayoría cree que el rumbo actual es equivocado para la industria del automóvil. A escala europea, esa percepción negativa prevalece ligeramente (52%).
El contraste con Asia es llamativo. En China, el 78% considera que las políticas van bien encaminadas, el porcentaje más alto de todos los países analizados. Japón (65%), Turquía (58%) y Estados Unidos (57%) también registran valoraciones positivas por encima de la media.
Buena imagen de los fabricantes
Pese al malestar con las políticas públicas, la imagen de los fabricantes de automóviles se mantiene sólida. Tres de cada cuatro conductores encuestados (75%) tienen una imagen buena o muy buena de ellos. En España, ese porcentaje sube hasta el 79%, uno de los más altos de Europa. Italia (66%) es el país donde esa imagen está más deteriorada.
La vinculación emocional con las marcas varía bastante según el país. Los consumidores chinos son los más fieles (85% se declara muy vinculado a determinadas marcas), seguidos de Turquía (78%), Estados Unidos (76%) y Alemania (75%). España (65%) queda cuatro puntos por debajo de la media europea en este aspecto.

