Bentley Motors ha dado un paso significativo en su camino hacia la sostenibilidad al comprometerse a utilizar combustible sostenible de aviación (SAF) certificado en todos los movimientos aéreos de vehículos destinados a clientes. Este combustible, producido a partir de fuentes renovables o residuos, puede reducir las emisiones de CO₂e (a lo largo de su ciclo de vida entre un 70 y un 95 % en comparación con el queroseno convencional), sin que los aviones o las infraestructuras aeroportuarias requieran modificación alguna.
El CO₂e o dióxido de carbono equivalente es una unidad de medida universal que estandariza el impacto de diferentes gases de efecto invernadero como metano, óxido nitroso y gases fluorados basándose en su potencial de calentamiento global en comparación con el CO₂. Se utiliza para calcular la huella de carbono total, permitiendo comparar el impacto de diversas emisiones bajo un mismo valor.
El SAF certificado, clave en la estrategia logística de Bentley
De entrada, hay que aclarar que el uso del transporte aéreo para vehículos terminados es casi anecdótico en líneas generales, ya que hablamos de uno de los medios de transporte de mayor coste por masa transportada por distancia en una de las industrias (la de la producción de automóviles) más competitivas del planeta.
Bentley sólo emplea el transporte aéreo cuando el cliente lo solicita, cuando los plazos son críticos o cuando las condiciones del mercado lo exigen. Sin embargo, dado que genera emisiones considerablemente superiores a las del transporte marítimo (el más barato por kilos por kilómetro), la compañía considera imprescindible que, cuando sea necesario recurrir al avión, se haga de la forma más responsable posible.
Y es que el coste por tonelada y kilómetro del transporte aéreo de mercancías oscila entre 0,10 y 0,60 euros, mientras que el coste por kilómetro y tonelada de transporte marítimo se mueve en una horquilla de entre 0,001 y 0,005 euros por tonelada y kilómetro; 100 veces menos (insisto: cien veces), ya que su consumo de energía y, por tanto, sus emisiones, son netamente inferiores.

Así, las mercancías transportadas en barco son responsables de unas emisiones de entre 8 y 20 g de CO₂e por tonelada y kilómetro, mientras que las que se desplazan en avión liberan a la atmósfera entre 500 y 1.100 g/CO₂e t·km. Hablamos en este caso de entre 50 y 60 veces más. Así que por muy sostenible que sea el combustible, justificar el uso del avión para transportar coches no es sencillo cuando se tienen las cifras en la mano.
Por supuesto, el combustible SAF que utiliza Bentley cuenta con la certificación ISCC (International Sustainability and Carbon Certification), lo que garantiza la verificación independiente de sus reducciones de emisiones. Desde que introdujo este combustible en sus operaciones de carga aérea, la marca ya ha transportado vehículos de clientes mediante SAF, logrando reducciones sustanciales de CO₂e en comparación con el combustible de aviación convencional.
Aimee Kelly, responsable de Sostenibilidad de Bentley Motors, ha explicado la apuesta de la firma: “Nuestra transición al uso de combustible de aviación sostenible certificado en todos los envíos aéreos de vehículos a clientes refleja cómo estamos dando pasos medibles y basados en evidencias para reducir las emisiones en las partes de nuestra red logística donde los vuelos siguen siendo necesarios”.
Kelly ha subrayado también el encaje de esta iniciativa en los objetivos climáticos a largo plazo de la compañía: “Esta iniciativa forma parte del programa más amplio de Bentley para reducir las emisiones operativas y de la cadena de valor en línea con nuestra ambición de largo plazo de cero emisiones netas. Al integrar el SAF en nuestras operaciones logísticas de esta manera transparente y verificable, estamos reforzando los cimientos necesarios para alcanzar nuestros objetivos climáticos a largo plazo, al tiempo que apoyamos a nuestros clientes y mercados con prácticas de distribución más responsables”.
Más allá del SAF: la hoja de ruta Beyond100+ de Bentley
La medida se inscribe dentro de la estrategia Beyond100+ de Bentley, que sitúa la sostenibilidad en el núcleo de la marca y redefine cada aspecto del negocio con el objetivo de liderar la movilidad de lujo sostenible. Esta hoja de ruta combina el cuidado del medio ambiente con el apoyo a las personas y la innovación, y refuerza el compromiso a largo plazo de la firma con el lujo responsable y bajo en carbono.

En la actualidad, el uso del combustible SAF cubre todos los movimientos aéreos de vehículos a clientes. La compañía ya trabaja en la exploración de su extensión a rutas logísticas adicionales donde pueda ser necesario el transporte aéreo, lo que supone un avance en la descarbonización de toda su cadena de suministro.
Dicho todo esto, lo cierto es que a día de hoy un Bentley Bentayga como el que ilustra esta información declara unas emisiones de en torno a los 300 gramos de CO₂ por kilómetro recorrido, mientras el turismo medio se mueve en torno a los 120-130 g/km. Dicho esto, la versión híbrida enchufable puede recorrer 45 kilómetros en modo totalmente eléctrico, sin emisiones de CO₂.
Las claves del combustible SAF en Bentley
- Bentley Motors usará SAF certificado en el 100 % de sus envíos aéreos de vehículos a clientes, con efecto inmediato.
- El combustible SAF puede reducir las emisiones de CO₂e del ciclo de vida entre un 70 y un 95 % frente al queroseno convencional.
- El SAF no requiere modificaciones en los aviones ni en las infraestructuras aeroportuarias existentes.
- La iniciativa forma parte de la estrategia Beyond100+, orientada a la descarbonización integral de la cadena de valor de Bentley.
- El transporte aéreo solo se emplea en casos de solicitud expresa del cliente, plazos críticos o necesidades de mercado.
- Las emisiones del transporte aéreo de mercancías son entre 50 y 60 veces superiores a las del transporte marítimo.
- Bentley ya ha completado envíos con SAF, logrando reducciones verificadas de CO₂e respecto al combustible convencional.
- La marca explora extender el uso del SAF a otras rutas logísticas que pudieran requerir transporte aéreo.

