comscore
miércoles, 7 enero 2026

María (39), profesora de autoescuela: ‘Si hay hielo en la carretera, pero frenas como yo te digo, no tendrás ningún problema’

El hielo cambia por completo las reglas de la conducción. Frenar mal es el mayor peligro en invierno. Una técnica correcta puede evitar sustos y accidentes.

Conducir en invierno impone respeto, pero hacerlo sobre hielo directamente da miedo. Basta una noche de heladas para que una carretera aparentemente normal se convierta en una pista traicionera donde cualquier error se paga caro. Muchos conductores, incluso con años de experiencia, reconocen que no saben cómo reaccionar cuando el coche empieza a deslizarse o cuando el pedal del freno deja de responder como esperan.

María tiene 39 años y es profesora de autoescuela desde hace más de una década. Ha visto de todo: alumnos nerviosos, conductores veteranos que desaprenden con los años y errores que se repiten una y otra vez cuando aparece el hielo. Su mensaje es claro y directo: el problema no es tanto el hielo en sí, sino cómo frenamos sobre él. Y la buena noticia es que, si se hace bien, el riesgo se reduce muchísimo.

3
La forma correcta de frenar sobre hielo

fuente: propia

La clave, según María, está en anticiparse y frenar con suavidad y progresividad. “En hielo no se frena de golpe, se frena pensando”, explica. Lo ideal es empezar a reducir la velocidad mucho antes de lo habitual, levantando el pie del acelerador y usando el freno de manera muy suave y constante.

En coches manuales, el uso del freno motor es fundamental. Reducir marchas poco a poco ayuda a disminuir la velocidad sin exigir demasiado a los frenos. En automáticos, seleccionar modos de conducción invernal o reducir con las levas puede cumplir la misma función. El objetivo es no sorprender al coche ni a los neumáticos.

Publicidad