La llegada del invierno vuelve a poner a prueba a miles de conductores en las carreteras españolas. Borrascas como Francis han dejado lluvias intensas y nevadas en numerosos puntos del país, obligando a muchos usuarios a enfrentarse, una vez más, a un elemento tan necesario como temido: las cadenas para la nieve. Aunque forman parte del equipamiento básico de cualquier coche en zonas frías o de montaña, su uso sigue generando dudas, errores y situaciones de riesgo.
Según Sandra, profesora de autoescuela con más de una década de experiencia formando conductores, “las cadenas no fallan; lo que falla es cómo las usamos”. Y no le falta razón. Cada invierno se repiten los mismos problemas: cadenas mal colocadas, montadas en ruedas incorrectas o utilizadas cuando no toca. Errores que no solo comprometen la eficacia de la cadena, sino que pueden provocar averías, sanciones o incluso accidentes.
6Circular demasiado rápido o usarlas cuando ya no toca
Una vez montadas, las cadenas imponen límites claros. No se debe superar los 50 km/h, y en el caso de cadenas metálicas, lo recomendable es no pasar de 30 km/h. Circular más rápido genera vibraciones, pérdida de control y daños en el vehículo.
Otro error frecuente es seguir circulando con la cadena sobre asfalto limpio. Las cadenas están diseñadas para nieve o hielo; usarlas sin necesidad acelera su desgaste y daña los neumáticos. En cuanto la carretera lo permite, deben retirarse.








