La llegada del invierno vuelve a poner a prueba a miles de conductores en las carreteras españolas. Borrascas como Francis han dejado lluvias intensas y nevadas en numerosos puntos del país, obligando a muchos usuarios a enfrentarse, una vez más, a un elemento tan necesario como temido: las cadenas para la nieve. Aunque forman parte del equipamiento básico de cualquier coche en zonas frías o de montaña, su uso sigue generando dudas, errores y situaciones de riesgo.
Según Sandra, profesora de autoescuela con más de una década de experiencia formando conductores, “las cadenas no fallan; lo que falla es cómo las usamos”. Y no le falta razón. Cada invierno se repiten los mismos problemas: cadenas mal colocadas, montadas en ruedas incorrectas o utilizadas cuando no toca. Errores que no solo comprometen la eficacia de la cadena, sino que pueden provocar averías, sanciones o incluso accidentes.
5No ajustar ni revisar correctamente la cadena
Una cadena mal tensada es una cadena peligrosa. Si queda floja, puede soltarse y golpear elementos mecánicos; si está demasiado tensa, puede romperse. Muchos modelos actuales incorporan sistemas de autotensado, pero aun así es fundamental revisar la instalación tras recorrer unos metros.
Sandra recomienda detenerse tras los primeros 100 metros para comprobar que todo sigue en su sitio. Además, conviene revisar el estado de la cadena antes de usarla: eslabones rotos, óxido o deformaciones pueden provocar fallos justo cuando más se necesita.








