En Audi, la inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa futurista para convertirse en una herramienta cotidiana de producción. La compañía alemana está desplegando de forma sistemática soluciones de IA en sus fábricas y centros logísticos, con un objetivo claro: transformar sus plantas en entornos inteligentes, conectados y eficientes, donde las personas trabajen codo con codo con sistemas digitales avanzados.
La IA no sustituye al trabajador
«La inteligencia artificial supone un salto cuántico para la eficiencia de nuestra producción», afirma Gerd Walker, Director de Producción y Logística de Audi. Su visión es clara: la IA no actúa como sustituto del trabajador, sino como un socio que ofrece apoyo personalizado, asume tareas físicamente exigentes y facilita la toma de decisiones en tiempo real. Robots inteligentes, chatbots y sistemas predictivos ya forman parte del día a día en las líneas de montaje.
El pilar tecnológico de esta transformación es Edge Cloud 4 Production (EC4P), una plataforma que combina la automatización industrial tradicional con la flexibilidad y la potencia de cálculo de la nube. Esta solución permite simplificar procesos, reducir el hardware en planta y desplegar nuevas funciones con mayor rapidez y seguridad. Solo en las plantas alemanas, la migración a la nube ha permitido prescindir de más de 1.000 ordenadores industriales, un hito que redefine el concepto de fábrica conectada.

En el taller de carrocería de los Audi A5 (prueba de este modelo) y A6 en Neckarsulm, EC4P se utiliza por primera vez en un entorno de producción en serie altamente automatizado. Allí, los controladores lógicos programables virtuales sustituyen al hardware físico y coordinan cerca de un centenar de robots con una precisión de milisegundos. El resultado es una capacidad de producción de varios cientos de carrocerías al día, en tres turnos, con una estabilidad de proceso inédita en la industria.
Reducir el esfuerzo físico de los trabajadores
La IA también desempeña un papel clave en la calidad y la ergonomía. El sistema Weld Splatter Detection, asistido por inteligencia artificial, detecta salpicaduras de soldadura y, gracias a una reciente evolución, permite que un brazo robótico se encargue de eliminarlas automáticamente. Esta solución reduce el esfuerzo físico de los empleados y mejora la consistencia del proceso. Pronto entrará en producción en serie en varias líneas de Ingolstadt.

A ello se suma ProcessGuardAIn, una solución propia desarrollada por Audi para supervisar procesos de fabricación en tiempo real. Basada en la plataforma interplanta P-Data Engine, esta herramienta detecta anomalías de forma temprana y allana el camino hacia el mantenimiento predictivo y el control de calidad automatizado. Su despliegue en producción en serie está previsto para 2026 y promete convertirse en una pieza central del ecosistema industrial del Grupo Volkswagen.
Más allá de las líneas de montaje, la marca alemana explora nuevos territorios con proyectos como Next2OEM, que busca automatizar completamente la producción e instalación de mazos de cables, uno de los procesos más complejos del automóvil. El demostrador desarrollado en Ingolstadt reduce plazos de semanas a minutos y anticipa un cambio profundo en la logística y la flexibilidad industrial.
Reducir el consumo energético
La colaboración es otro eje estratégico. Audi trabaja con socios tecnológicos como Siemens, Cisco o Broadcom, y participa activamente en el Innovation Park Artificial Intelligence (IPAI) de Heilbronn. De esta cooperación surge, por ejemplo, el uso de IA para optimizar el funcionamiento de secadores en el taller de pintura, con el objetivo de reducir el consumo energético sin comprometer la calidad.

Todo ello se apoya en normas claras. Audi ha establecido principios de respeto, seguridad y transparencia para el uso responsable de la IA, integrados en su Código de Conducta y en políticas internas sobre datos. Una base ética que acompaña a una ambición global: compartir soluciones entre plantas, desde Györ hasta San José Chiapa, y consolidar una red industrial donde la inteligencia artificial impulse decisiones más rápidas, precisas y sostenibles.
En Audi, la fábrica del futuro ya está en marcha. Y no funciona sola: piensa, aprende y colabora.








