Pocas aplicaciones han cambiado tanto nuestra forma de conducir como Google Maps. Ya no solo sirve para llegar a destino sin perdernos, sino que se ha convertido en un copiloto digital capaz de alertarnos de atascos, accidentes, obras e incluso de controles de velocidad. El problema es que, cuando hablamos de radares, no siempre acierta con la precisión que muchos conductores desearían, y ahí es donde empiezan los sustos… y las multas.
En un escenario en el que la vigilancia en carretera es cada vez mayor y las sanciones por exceso de velocidad no dejan de crecer, contar con la información adecuada en el momento justo marca la diferencia. La buena noticia es que existe una forma sencilla, legal y gratuita de mejorar la experiencia de Google Maps y conducir con mucha más tranquilidad, reduciendo al mínimo las probabilidades de volver a recibir una temida carta de la DGT.
2El problema real del exceso de velocidad
Conviene no perder de vista lo fundamental: respetar los límites de velocidad es una cuestión de seguridad. El exceso de velocidad aumenta de forma directa el riesgo de accidente y la gravedad de las consecuencias. La DGT insiste en ello, y por ese motivo hace pública la ubicación de muchos de sus radares, especialmente los fijos.
Pero siendo realistas, muchos conductores reconocen que su mayor temor no es tanto el accidente como la multa. Ese miedo a la sanción económica es lo que lleva a frenazos bruscos al detectar un radar a última hora, generando situaciones de riesgo para el resto de usuarios de la vía. Una información clara y anticipada ayuda a mantener una conducción más fluida y segura.








