Pocas aplicaciones han cambiado tanto nuestra forma de conducir como Google Maps. Ya no solo sirve para llegar a destino sin perdernos, sino que se ha convertido en un copiloto digital capaz de alertarnos de atascos, accidentes, obras e incluso de controles de velocidad. El problema es que, cuando hablamos de radares, no siempre acierta con la precisión que muchos conductores desearían, y ahí es donde empiezan los sustos… y las multas.
En un escenario en el que la vigilancia en carretera es cada vez mayor y las sanciones por exceso de velocidad no dejan de crecer, contar con la información adecuada en el momento justo marca la diferencia. La buena noticia es que existe una forma sencilla, legal y gratuita de mejorar la experiencia de Google Maps y conducir con mucha más tranquilidad, reduciendo al mínimo las probabilidades de volver a recibir una temida carta de la DGT.
1¿Por qué Google Maps no siempre es suficiente?
Google Maps es, sin discusión, el navegador más utilizado del mundo. Ofrece información en tiempo real sobre el tráfico, accidentes, obras, retenciones y rutas alternativas, además de una interfaz clara y fácil de usar. También incluye avisos de radares, una función muy valorada por los conductores habituales.
Sin embargo, esa información no siempre es todo lo fiable que debería. En gran parte, los avisos de radares de Google Maps dependen de la colaboración de los propios usuarios y de bases de datos que no siempre se actualizan con la rapidez necesaria. Esto provoca situaciones habituales: avisos de radares que ya no están ahí, controles móviles que no aparecen o alertas que llegan cuando ya hemos pasado el punto de control.








