Si tienes un coche diésel, probablemente le tengas cierto respeto a pasar la Inspección Técnica de Vehículos (ITV), y eso va a aumentar este 2026. La ‘culpa’ la tiene la versión 7.9 del Manual de Procedimiento de Inspección (MPITV), que ha introducido algunas novedades importantes.
No es nada revolucionario, pero sí que introduce ajustes para unificar el criterio a la hora de inspeccionar los vehículos en todas las estaciones españolas. Lógicamente, serán igual de estrictos con los gasolina que con los diésel, híbridos y eléctricos, pero ya sabemos que muchos motores de gasoleo fallan en la prueba de gases.
Las ITV van a poner el foco en homologaciones de elementos de seguridad, vehículos históricos y la preparación para la Euro 7, que llegará en noviembre de este año. Esto último significa que serán más estrictos con las emisiones y que habrá nuevos parámetros para híbridos enchufables y eléctricos.
¿Qué cambia en la ITV este 2026?

La actualización MPITV 7.9 cambia cómo deben evaluar los trabajadores algunos elementos. Por ejemplo, los cinturones, vidrios de seguridad, retrovisores y sistemas de alumbrado van a seguir un criterio mucho más claro, con fechas de obligatoriedad más concretas según el tipo y la antigüedad del vehículo. De esta manera, se reducen los criterios subjetivos que podrían generar diferencias entre estaciones.
Para los vehículos históricos, el manual especifica la documentación y revisiones obligatorias, sobre todo en cuanto al alumbrado y a la señalización. La intención es que un coche clásico reciba el mismo trato en cualquier ITV.
Pero la novedad más importante, y la que tienes que tener en el radar, es la preparación para la normativa Euro 7. A partir de noviembre de 2026, la ITV será más estricta en emisiones, pues se medirán los óxidos de nitrógeno (NOx), el CO₂ y también las partículas generadas por frenos y neumáticos. También revisarán el estado y la durabilidad de las baterías, y serán aún más estrictos con el hollín en el caso de los diésel.
Los ‘secretos’ para superar la prueba de gases en la ITV

La prueba de gases es la más temida por los conductores, sobre todo los propietarios de un coche diésel. En los motores de gasolina, miden principalmente el monóxido de carbono (CO) y la composición de los gases. En el caso de los diésel, el hollín que sale del escape.
Un truco útil: antes de ir a la ITV, recorre unos 20 kilómetros por autovía con el motor caliente y a revoluciones altas. Esto elimina la carbonilla que se acumula y ayuda a que los valores de emisión estén dentro de los límites. También existen aditivos que pueden ayudarte a pasar la ITV, aunque no van a solucionar ni esconder averías importantes.
Los límites de emisiones que pone la ITV son estrictos y dependen de la fecha de matriculación. En los coches de gasolina, miden básicamente el CO. En los que cuentan con un sistema de control de emisiones más avanzado, como catalizador y sonda lambda, también analizan el coeficiente lambda, que indica si la mezcla de aire y de combustible es la correcta.
Lo ideal es que lambda esté cerca de 1, lo que señala una combustión completa y menor consumo de combustible. Si lambda es mayor a 1, la mezcla es pobre y se generan más óxidos de nitrógeno y azufre; si es menor a 1, la mezcla es rica y aumenta la cantidad de CO, hidrocarburos sin quemar y partículas.
Los límites de CO varían según la fecha de matriculación: hasta el 1 de octubre de 1986, no debe superar 4,5% al ralentí; después de esa fecha, 3,5%; y en vehículos posteriores a julio de 2002, entre 0,3% y 0,2%, según el régimen de motor. En los diésel, los trabajadores controlan el hollín, así que es necesario mantener el motor y el filtro de partículas limpios para pasar la ITV sin problema.


