Es un gesto casi instintivo para muchos conductores que tienen prisa o que confían demasiado en su vista. Sin embargo, lo que quizás no sepas es que ese pequeño gesto al volante es una de las infracciones más vigiladas y castigadas en nuestras carreteras.
Hablamos con Ernesto, un agente de policía que nos explica por qué algo tan cotidiano te puede acabar arruinando el mes o, lo que es peor, causándote un problema de salud irreparable. ¿De qué se trata? Sigue leyendo.
Una parada que muchos conductores no hacen

El Código de Tráfico y Seguridad Vial indica que la señal R-2 no te pide que mires, sino que te detengas. Debes frenar ante la línea blanca pintada en el suelo o, si no existe esa línea, justo antes de entrar en la intersección. Una vez que el vehículo está parado, es cuando tienes que girar la cabeza, observar bien ambos lados y, solo cuando estés seguro de que no viene nadie, retomar la marcha.
Ernesto cuenta que la mayoría de accidentes en cruces urbanos ocurren porque los conductores hacen lo que se conoce como un «STOP a la americana». Esta acción consiste en frenar un poco, observar rápido y seguir sin haber llegado a detener el coche del todo. El problema es que el ojo humano puede sufrir ángulos muertos o engañarse con la velocidad de otros vehículos que vienen de lejos. Si no te detienes, reduces tu capacidad de reacción ante un motorista o un ciclista que aparece de repente. Por eso, la señal de STOP es tajante. No te da opción a elegir, te obliga a parar siempre, haya o no tráfico aparente en ese momento.
Cuánto te cuesta esta acción al volante

Saltarse un STOP está catalogado como una infracción grave en la Ley de Seguridad Vial. En el momento en que un agente de tráfico te vea realizando esta maniobra de forma incorrecta, te enfrentarás a una multa de 200 euros.
Es verdad que la administración permite una reducción del 50% si decides pagar de forma voluntaria en los primeros 20 días naturales tras recibir la notificación. Si aprovechas esta opción, la multa se quedaría en 100 euros, pero seguiría siendo un gasto innecesario que podrías haber evitado solo pisando el freno un poco más fuerte.
Además, debes recordar que este beneficio del pronto pago implica que renuncias a presentar alegaciones contra la denuncia. Por lo tanto, lo mejor es que te acostumbres a cumplir la norma para no tener que pasar por este proceso tan molesto.
Más allá del dinero, lo que suele doler a los conductores es la pérdida de puntos en su permiso de conducir. Tráfico te quitará 4 puntos de tu carnet si te saltas un STOP. Si tienes en cuenta que un conductor medio suele tener entre doce y quince puntos, perder cuatro de ellos por no parar en un cruce es un precio muy alto.
Recuperar los puntos no es un proceso ni rápido ni barato, ya que suele implicar la realización de cursos de sensibilización y reeducación vial que llevan tiempo y dinero. Muchos conductores se sorprenden cuando se enteran de que quitan tantos solo por no frenar del todo ante la señal.
La obligación de identificar siempre al conductor del vehículo

Un detalle muy importante que debes tener en cuenta es que la multa por saltarse un STOP no se queda en el coche, sino que busca a la persona que iba al volante.
Cuando se comete esta infracción y no te para la policía en el acto, el titular del vehículo recibirá una notificación pidiéndole que identifique quién conducía en ese momento. Esto es obligatorio. No puedes limitarte a pagar la multa y olvidarte del asunto si no eras tú quien conducía, ya que la Administración necesita saber a quién restarle los puntos del carnet.
Si el titular del coche decide no colaborar o se niega a dar los datos del conductor, las cosas se complican. La ley es muy severa con quienes intentan ocultar la identidad del infractor. En este caso, estarías cometiendo una nueva falta que conlleva una sanción económica mucho mayor. Según la Ley, la cuantía de la multa podría ascender al doble o incluso al triple del importe original. Esto significa que una multa de 200 euros podría convertirse en una de 400 o 600 euros simplemente por no identificar al responsable.
Además de la multa y los puntos, cometer este tipo de infracciones puede tener consecuencias indirectas que no siempre valoramos. Si tienes un accidente porque te has saltado un STOP, la responsabilidad será tuya. Esto significa que tu compañía de seguros tendrá que hacerse cargo de los daños de los demás implicados, lo que provocará una subida inmediata en el precio de tu póliza el año que viene. En algunos casos, si se demuestra que hubo una negligencia grave o una conducción temeraria, podrías tener incluso problemas con las coberturas de tu propio coche.
Saltarse un STOP es una costumbre muy común, y a menudo parece algo sin importancia. Pero como te pillen, las consecuencias no lo son.

