El coche eléctrico ya no es una rareza ni está reservado a unos pocos pioneros; forma parte del escaparate habitual de cualquier concesionario y de las conversaciones de muchos conductores que se plantean cambiar de vehículo. Sin embargo, el debate sigue siendo el mismo: más allá de la sostenibilidad y la etiqueta cero, ¿realmente compensa desde el punto de vista económico apostar por un eléctrico?
La respuesta no es tan simple como un sí o un no. Depende de muchos factores, como cuánto conduces, dónde cargas, qué coche comparas y durante cuánto tiempo lo mantienes. Para saber si el coche eléctrico supone un ahorro real hay que ir más allá de su precio de compra y analizar todos los costes asociados a su uso diario. Solo así se pueden hacer las cuentas con rigor.
6Entonces, ¿merece la pena el coche eléctrico?
Haciendo las cuentas con calma, el coche eléctrico sí puede suponer un ahorro real frente a un vehículo de combustión, especialmente a medio y largo plazo. El menor coste de la energía, el mantenimiento reducido y las ayudas disponibles inclinan la balanza a su favor en muchos escenarios de uso cotidiano.
Eso sí, no es una solución universal. Para quienes recorren muy pocos kilómetros al año o no pueden cargar en casa, el ahorro puede diluirse. Pero para un uso medio, el eléctrico no solo es una opción más sostenible, sino también una alternativa cada vez más lógica desde el punto de vista económico. Las cuentas, bien hechas, lo demuestran.


