El coche eléctrico ya no es una rareza ni está reservado a unos pocos pioneros; forma parte del escaparate habitual de cualquier concesionario y de las conversaciones de muchos conductores que se plantean cambiar de vehículo. Sin embargo, el debate sigue siendo el mismo: más allá de la sostenibilidad y la etiqueta cero, ¿realmente compensa desde el punto de vista económico apostar por un eléctrico?
La respuesta no es tan simple como un sí o un no. Depende de muchos factores, como cuánto conduces, dónde cargas, qué coche comparas y durante cuánto tiempo lo mantienes. Para saber si el coche eléctrico supone un ahorro real hay que ir más allá de su precio de compra y analizar todos los costes asociados a su uso diario. Solo así se pueden hacer las cuentas con rigor.
5Seguro, batería y valor residual
Otro aspecto que suele generar dudas es el seguro. Aunque depende del modelo y de la cobertura contratada, asegurar un eléctrico no es mucho más caro que asegurar un coche convencional. Algunas pólizas incluyen garantías específicas para la batería, uno de los componentes más valiosos del vehículo.
Precisamente, la batería también es clave en la depreciación. Durante años se pensó que los eléctricos perderían valor más rápido, pero la realidad está cambiando. La mejora en la durabilidad de las baterías y el aumento de demanda en el mercado de segunda mano están estabilizando su valor residual, reduciendo uno de los mayores miedos asociados al coche eléctrico.


