La escena es más común de lo que parece: circulas por una autovía a 120 km/h y, de pronto, delante de ti aparece un vehículo de la Guardia Civil. Mantiene exactamente la velocidad máxima permitida y se coloca en el carril a la izquierda, para adelantar a otros coches o simplemente continuar su marcha. La duda surge de inmediato: ¿se le puede adelantar legalmente, o hacerlo supone una infracción segura?
La pregunta genera interminables debates en redes sociales, foros y conversaciones entre conductores. Algunos aseguran que sí; otros, que es una trampa para multar. Sin embargo, la respuesta está claramente recogida en la normativa. Basta con acudir al Reglamento General de Circulación (RGC) y aplicar la lógica para entender qué se puede hacer y qué no cuando entra en juego la Guardia Civil.
4Lógico, aunque no guste a muchos conductores
A muchos conductores les resulta frustrante no poder adelantar, pero la lógica del sistema es sencilla: el límite de velocidad marca el máximo absoluto. Si alguien ya circula a ese máximo, no hay margen legal para que otro lo supere. En este contexto, la Guardia Civil actúa como cualquier otro usuario de la vía, aunque su presencia imponga más respeto.
Además, desde el punto de vista de la seguridad vial, permitir adelantamientos superando el límite generaría una cadena de excesos difíciles de controlar. El RGC busca precisamente evitar interpretaciones subjetivas. La norma es clara, sencilla y aplicable en cualquier circunstancia, con independencia de quién conduzca el vehículo que va delante.








