La seguridad vial vuelve a estar en el centro del debate automovilístico europeo. A partir de este año, los sistemas ADAS dejarán de ser simples asistentes para convertirse en auténticos vigilantes de la conducción diaria. No solo estarán presentes en todos los coches nuevos, también pasarán por el escrutinio de la ITV, que adaptará sus inspecciones a esta nueva realidad tecnológica.
Para los conductores, ello supone un cambio importante. Ya no bastará con que los frenos, las luces o los neumáticos estén en buen estado. Sistemas como el frenado automático de emergencia o el asistente de cambio y mantenimiento de carril deberán funcionar correctamente para superar la inspección. Entender qué se va a comprobar y cómo lo hará la ITV es clave para evitar sorpresas y circular con mayor seguridad.
6Mirando al futuro: más controles y más tecnología
La fase D de la normativa europea ya asoma en el horizonte, con nuevas exigencias previstas a partir de 2028. Todo apunta a que la ITV seguirá ampliando sus métodos de comprobación, incorporando herramientas de diagnosis más avanzadas y criterios más estrictos para los sistemas ADAS.
Los coches son cada vez más seguros, pero también más exigentes. Mantener los ADAS en buen estado será tan importante como cambiar el aceite o revisar los frenos. En este 2026, superar la ITV no dependerá solo de la mecánica, sino también de que la tecnología que nos asiste funcione como el primer día.








